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Nace en Roma la Red europea por la igualdad

La iniciativa italoespañola contra las fobias y por la libre circulación de derechos ha sido presentada hoy en el Parlamento italiano

Europa es una unión monetaria, y se basa desde su fundación en la libre circulación de mercancías. ¿Por qué entonces los derechos y libertades individuales son tan distintos según cada país? ¿Por qué los derechos individuales no circulan libremente? A esas preguntas trata de responder la Red Europea por la Igualdad y contra la Discriminación, una iniciativa italoespañola, ideada por Pedro Zerolo, concejal socialista del ayuntamiento de Madrid, y Ana Paola Concia, diputada del Partido Democrático italiano, que ha sido presentada hoy en el Parlamento italiano.

La Red tratará de formar un equipo europeo de activistas, parlamentarios y políticos para impulsar la redacción de nuevas leyes, el reconocimiento de nuevos derechos y la aplicación de directivas europeas contra la discriminación de todo tipo de minorías.

Los impulsores, ambos activistas LGBT, reivindican una Europa "de valores y derechos, que recuerde los fundamentos liberales de su construcción y alimente la igualdad, la justicia y la laicidad desde una óptica de izquierda valiente y con ideas".

"Son malos tiempos para la lírica", comenta Zerolo, "en el Continente soplan aires y discursos xenófobos, machistas y homófobos. Es la hora de luchar a fondo contra todas esas fobias que tratan de corroer los cimientos de la Unión Europea".

Los impulsores de la idea viajarán por la UE extendiendo el mensaje. Presionarán para que los Estados traspongan todas las directivas antidiscriminación y por la igualdad de oportunidades que ha aprobado la UE en los últimos años, como hará pronto España, " y no solo en el ámbito laboral". Su faro será el artículo 21 de la Carta de Derechos fundamentales de la Unión, que Concia y Zerolo consideran el "germen de la futura Constitución europea."

"Será a la vez un modo de reflexionar y de combatir los réditos electorales que la extrema derecha está alcanzando con sus discursos reaccionarios", dicen ambos. "Si España ha dado el gran salto en el reconocimiento de nuevos derechos y la puesta en práctica de una igualdad efectiva, cualquier país puede hacerlo".

Incluso la católica Italia, afirma Ana Paola Concia. "Otra Italia es posible. Nos falta una izquierda valiente, que lidere y aglutine a la gente. Lo necesitamos como el pan porque la intolerancia está creciendo brutalmente. Todas las minorías, incluidas las mujeres que no trabajan (más de la mitad), los homosexuales y los inmigrantes necesitan una izquierda. Somos un país atrasado en derechos, la çultima década ha sido una tragedia en ese sentido y necesitamos que los países avanzados nos echen una mano para llegar a la modernidad".