La ola de violencia deja casi un centenar de muertos en Kirguizistán

Ascienden a 97 los muertos y a casi 1.200 los heridos en los choques étnicos.- EE UU pide una rápida restauración de la paz y el orden en la región.- Rusia envía tropas para proteger sus intereses militares en el país

El conflicto étnico desatado en Kirguizistán entre kirguises y uzbekos en las regiones de Osh y Jalal-Abad se ha cobrado ya la vida de 97 personas y ha dejado heridas a más de un millar. El Gobierno de provisional de Kirguizistán ha reconocido sentirse desbordado por la situación y que el país necesita de otras fuerzas militares para controlar la situación. La presidenta interina de Kirguizistán, Rosa Otunbáyeva, solicitó ayer a Rusia el envío de fuerzas de paz a Osh, la segunda ciudad de ese país centroasiático, pero Moscú rechazó la petición alegando que el conflicto es un asunto interno y "Rusia aún no ve condiciones para participar en su arreglo", según Tatiana Timakova, la portavoz del presidente ruso, Dmitri Medvédev.

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El ejército kirguiz ha tomado bajo su control todas las instalaciones que el Gobierno considera estratégicas en Osh, la ciudad del sur del país donde se ha producido el mayor número de muertos durante los enfrentamientos étnicos entre kirguizos y uzbekos. También Jalalabad, ciudad donde el estado de excepción y el toque de queda impuestos el sábado no ha dado los resultados esperados, ha habido al menos 9 víctimas letales. Los soldados han instalado cuatro puestos de control en Osh y están limpiando las calles de las barricadas levantadas por los grupos que participan en los enfrentamientos.

Los militares tienen autorización para disparar a matar en ambas ciudades si ello es necesario para "proteger a los civiles" o en caso de "defensa propia" y de "ataques armados". El decreto correspondiente lo promulgó el Gobierno después de pedir a Rusia que enviara fuerzas de pacificación y de que ésta excluyera esa posibilidad, al menos por el momento. Sin embargo, Moscú ha enviado un batallón de paracaidistas para reforzar la protección de la base aérea de Kant, que los rusos utilizan.

La decisión de pedir ayuda a Rusia la tomó Otumbáyeva después de que el primer ministro, Félix Kúlov, opinara que el Gobierno provisional debía solicitar con urgencia el envío de tropas de pacificación, ya sea a la ONU o a OTSC. "No importa quién envíe las tropas de pacificación, la ONU o la OTSC. Es un asunto urgente. Mientras se estudia este asunto en Osh muere gente", dijo Kúlov a un grupo de periodistas en Bishkek.

Rusia, a pesar de haber rechazado el envío de fuerzas de paz, se ha comprometido a reunir al Consejo de las Fuerzas de Seguridad Colectiva de los países que son miembros del tratado homónimo, para celebrar consultas para "elaborar medidas colectivas de reacción". Esas consultas, que se celebrarán mañana, estarán a cargo de los secretarios de seguridad de los países miembros de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), de la que forman parte Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguizistán, Rusia, Tayikistán y Uzbekistán.

Por su parte, el Gobierno de Estados Unidos, que sigue de cerca los acontecimientos, ha pedido la "rápida restauración de la paz y el orden público" en la ciudad de Osh y el resto de lugares del país donde se registra violencia étnica. "EE UU respalda los esfuerzos de Naciones Unidas y la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa para facilitar la paz y el orden y la ayuda humanitaria a las víctimas de la violencia y el desorden en la República de Kirguizistán", según ha declarado el portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley en un comunicado.

Tensión étnica

En la zona oeste de Osh -donde viven los uzbekos- las autoridades lanzaron ayer una "operación especial para estabilizar la situación" y el corresponsal de la agencia de noticias rusa, que se encuentra en el lugar de los acontecimientos, informó que se oían disparos de artillería. Sin embargo, más tarde, la situación en esta ciudad se calmó, cosa que se atribuyó a las noticias de que el Gobierno había pedido la intervención rusa. La situación se ha vuelto tensa ahora en otra ciudad del sur de Kirguizistán, Jalalabad, donde 5.000 hombres enfurecidos exigían autobuses para trasladarse a Osh. Ante esto, el Gobierno resolvió imponer el estado de excepción y el toque de queda también en esa ciudad.

Pero estas medidas no están dando resultado, como lo demuestra el hecho de que varios grupos armados irrumpieron esta tarde en el hospital provincial de Jalal-Abad y se enfrentaron entre ellos. Algunos de los hombres llevan cubiertos los rostros con máscaras. Además, sobre varios barrios de la ciudad se elevan columnas de humo, pero no se excluye que pueda deberse a los restos de las casas que fueron incendiadas anoche. La única noticia esperanzadora que llega desde allí es que en ciertos distritos de Jalal-Abad kirguizos y uzbekos se han unido para defender juntos sus casas de los grupos descontrolados que se dedican al pillaje.

La mayoría de víctimas mortales se han registraron en la región de Osh, mientras que en Jalal-Abad hay constancia de 9 muertes causadas por la violencia étnica, según informó un portavoz ministerial a la agencia AKIpress, quien ha añadido que más de un millar de personas han solicitado asistencia médica, de las cuales 614 tuvieron que ser hospitalizadas, la mitad de ellas en estado grave, y 383 recibieron tratamiento ambulatorio. Entre los muertos en Osh se encuentra un estudiante paquistaní que falleció durante el secuestro de un grupo de estudiantes es esta ciudad, situada al sur del país.

En Jalal-Abad, casi dos mil personas se han congregado en el hipódromo para exigir la dimisión del gobernador de la región, Bektur Asánov, así como la detención y comparecencia ante los tribunales del líder uzbeko local, Kadirzhán Batírov, al que acusan de incitar al odio interétnico.

En tanto, Akmatbek Keldibékov, uno de los líderes del partido Ata-Zhurt, ha subrayado que para poner fin al derramamiento de sangre es necesario que comience un proceso de diálogo entre kirguises y uzbekos, según informó desde Biskek la agencia rusa Interfax. "Es necesario que comience este proceso con la mediación de organizaciones internacionales de peso, da igual que sea la ONU, la Organización de Cooperación de Shanghái o la OSCE, lo importante es que comience", ha declarado.

La frontera con Uzbekistán fue abierta unilateralmente por Gobierno kirguiz, y ya más de 30.000 personas la han cruzado buscando refugio en el vecino país. En Kirguizistán hay una importante población uzbeka -poco menos de un millón de los 5,5 que habitan esa republica- y la mayoría se concentra en las provincias del sur.

La violencia sigue cobrándose víctimas en Kirguizistán. Casi 100 personas han muerto y ya han ascendido a más de 1.200 los heridos en los graves enfrentamientos étnicos en el sur del país.AGENCIA ATLAS

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