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El centroderecha desbanca a los socialdemócratas en Eslovaquia

Los partidos hasta ahora en la oposición consiguen más votos que la coalición del actual primer ministro, Robert Fico

El vuelco político en Eslovaquia parece inminente. Los socialdemócratas han ganado las elecciones parlamentarias de este sábado con el 36% de los votos, revela el escutinio de la práctica totalidad de las papeletas, pero tienen pocas posibilidades de volver a gobernar, a diferencia del centroderecha, cuyas reformas de 1998 a 2006 dieron el apelativo al país de "tigre centroeuropeo" tras llevarlo a ingresar en la UE y en la OTAN.

Ahora esas fuerzas de centroderecha son cinco y podrían formar una coalición gubernamental tras el castigo inflingido por el electorado a la coalición gubernamental por la línea dura adoptada en sus cuatro años en el poder y que lidera el Partido Socialdemócrata (SMER), del primer ministro Robert Fico, y que integran asimismo las formaciones minoritarias, el ultranacionalista Partido Nacional Eslovaco (SNS), con el 5,24% de los sufragios, y el populista Movimiento para una Eslovaquia Democrática (HZDS), que no habría salvado el límite del 5% para entrar en el Parlamento. Su mandato se ha caracterizado por el recorte de la libertad de expresión y de prensa que ha derivado a que los periodistas se enfrenten a procesos judiciales por criticar al Gobierno.

Después de cuatro años de coalición entre el SMER y sus socios, hay incertidumbre entre los analistas sobre quién gobernará Eslovaquia tras los comicios, dado que los integrantes del actual Ejecutivo suman menos votos que la oposición, de lo que resulta un puzzle político de estas elecciones legislativas, las quintas desde la escisión de la ex Checoslovaquia en las Repúblicas Checa y Eslovaca y las séptimas democráticas desde la caída del comunismo en 1989 y cuyos resultados oficiales provisionales se conocerán a primeras horas del domingo.

La Unión Eslovaca Demócrata y Cristiana (SDKU, de centro derecha), la coalición de partidos más poderosa (con el 15%), espera formar una unión con los liberales euroescépticos de Libertad y Solidaridad (SaS) (12%), el Movimiento Democristiano (KDH), y dos partidos de etnia húngara, Most-Hid y el antiguo Partido de Coalición Húngaro (SMK), que serían mayoría en el Parlamento y que quieren aplicar un paquete de medidas severas si forman Gobierno.

Las elecciones al Parlamento unicameral o Consejo Nacional de 150 escaños estuvieron marcadas por la tensión con Hungría que, aunque es histórica, se ha visto sido recrudecida tras la entrada del SNS en el Gobierno y la reciente aprobación por el Parlamento magiar de una ley para conceder la nacionalidad a los húngaros en el extranjero y que en Eslovaquia son el 10% de la población de 5,4 millones de habitantes.

Otros factores decisivos fueron la crisis económica y la corrupción política, con la que se ha visto salpicada Fico, quien en la víspera de los comicios fue inculpado de haber hecho un pacto para recibir financiación ilegal para sus socialdemócratas por 3 millones de euros.

Los analistas creen que un Gobierno de centroderecha podría recortar el enorme déficit de deuda, reformar el sistema de pensiones, reducir el gasto gubernamental para consolidar las finanzas y la corrupción, mejorar la tensa relación con Hungría y sacar de la recesión a Eslovaquia, el miembro más reciente de la eurozona, en la que entró en 2009, y el más pobre, con un desempleo del 15,1% y una deuda pública equivalente al 35,7% del PIB.