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"Estoy orgullosa de mi hijo"

La madre del periodista valenciano que iba en la flotilla de ayuda a Gaza explica las dramáticas horas vividas desde el asalto israelí

"Mi primer sentimiento esta mañana ha sido de desesperación, quería morirme. El segundo ha sido de absoluto orgullo por ese chico joven que, sin tener ninguna obligación en ello, se ha ido a jugarse la vida para ayudar a personas a las que ni siquiera conoce. Ahora, un poco de descanso al tener informaciones de que aseguran que está bien. Y con muchísima indignación hacia los israelíes. No sé expresar con palabras lo que diría de ese Estado criminal". Cristina Soler, madre de David Segarra, el periodista valenciano de 33 años que iba a bordo de la pequeña flota que intentaba llegar a Gaza con ayuda humanitaria y ha sido atacada por tropas israelíes con el resultado de un número todavía no confirmado de muertos (las informaciones hablan de 10 a 16), ha pasado la peor mañana de su vida.

Una locura de llamadas y noticias inicialmente contradictorias que, finalmente, parecen confirmar que tanto David como los otros dos cooperantes que iban en los barcos de ayuda a Gaza se encuentran bien. "Me han explicado que Laura Arau ha conseguido hablar con su padre y le ha dicho que están los tres ilesos. Esa es la palabra que ha utilizado".

Tanto Cristina como otros amigos valencianos de David estuvieron en contacto con él ayer a través de Internet, incluso hasta ya entrada la noche. Coincidiendo con el asalto israelí, sin embargo, la señal se cortó y todavía no han podido volver a comunicar con él. "Estaban bien, aunque claro, preocupadísimos por lo que pudiera ocurrir a medida que se acercaban a Gaza. Pero lo que ni ellos ni nadie se esperaba era la masacre que han cometido en medio del mar".

David Segarra iba a bordo de uno de los barcos como periodista de la televisión latinoamericana Telesur. Establecido desde hace tres años en Venezuela, el reportero, afiliado a la Unió de Periodistes Valencians, llegó a Caracas, entre otros objetivos, para contar de primera mano, como freelance, el movimiento popular que había llevado a Hugo Chávez al poder. Más tarde entró a trabajar para Venezolana de Televisión y Telesur, el canal panamericano creado por siete Estados y sostenido, fundamentalmente por Venezuela.