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Los conservadores británicos ganan las elecciones sin mayoría absoluta

Cameron: "Brown ha perdido su mandato para gobernar este país".- Brown: "Mi deber es garantizar un Gobierno fuerte.- Clegg: "El sistema electoral actual está roto".- Reino Unido amanece con el primer parlamento sin mayoría clara en 36 años

Los conservadores británicos liderados por David Cameron han ganado las elecciones británicas pero no han conseguido la mayoría absoluta. Escrutadas 649 de las 650 circunscripciones del país, los tories han ganado 306, los laboristas 258 y los liberal-demócratas 57. Los conservadores han aumentado en 97 su número de diputados respecto a 2005 (un 3,8% del voto) y los laboristas han perdido 91 (-6,2%). Los liberal-demócratas, en una noche decepcionante para ellos y muy lejos de las expectativas, tienen cinco escaños menos que hace cinco años, si bien ha aumentado algo sus votos (un 1%). Además, por primera vez la formación de Los Verdes consigue un diputado en los Comunes gracias a los 269,866 sufragios obtenidos (el 1% del total).

Los resultados, que garantizan la victoria de Cameron pero sin posibilidades de obtener la mayoría absoluta, dejan el parlamento británico sin una mayoría clara por primera vez en 36 años, hecho ampliamente resaltado por los medios británicos.

Dado que tampoco quedan las puertas abiertas para que laboristas y liberal-demócratas puedan pactar para formar gobierno, las dos grandes formaciones necesitarían la alianza con partidos minoritarios.

Pasadas las 11.00 de la mañana, Brown ha emitido un comunicado que da a entender que desde febrero ya esperaba un resultado electoral como el que ha cosechado hoy: "El 2 de febrero anuncié que había pedido al Secretario del Gabinete para preparar un manual que reuniera los convenios existentes que determinan la formación de gobiernos cuando ninguno de los partidos logra mayoría absoluta. "

"Los resultados de las elecciones muestran que es probable que no vaya a haber una mayoría clara para un solo partido. Como dije anoche, es mi deber como primer ministro adoptar todas las medidas necesarias para garantizar que Gran Bretaña tenga un Gobierno fuerte y estable (...). Para facilitar este proceso (...) he pedido al Secretario del Gabinete que acuerde con los funcionarios la forma de prestar apoyo a los partidos que estén implicados en debates para la formación de Gobierno ".

Gordon Brown, cuyo lenguaje corporal delataba su decepción por los resultados pese a ser reelegido con un gran incremento de su voto personal, se había limitado a declarar la pasada madrugada: "Es mi obligación jugar un papel en la creación de un Gobierno fuerte y estable". Unas palabras que, al igual que el comunicado emitido por la mañana, pueden interpretarse lo mismo como una intención de formar una coalición con los liberal-demócratas como un compromiso de dimitir y ceder el paso a Cameron si concluye que este está en mejor posición de formar Gobierno.

El triunfo de Cameron fue adelantado nada más cerrarse los colegios electorales por un sondeo a pie de urna elaborado de forma conjunta por las tres grandes cadenas de televisión. Nada más ser reelegido esta madrugada diputado por su circunscripción de Witney, Cameron no ha reclamado para sí el puesto de primer ministro, pero sí ha proclamado que los laboristas "han perdido su mandato para gobernar este país".

Aunque el perdedor inicial de las elecciones es Brown, el liberal Nick Clegg es la gran decepción de estos comicios. El gran papel jugado durante la campaña no se ha traducido en votos y su partido parece destinado a repetir los resultados de hace cinco años. Los votantes tal vez no se han atrevido a dar el golpe de gracia al bipartidismo, pero la injusticia del sistema electoral ha quedado más viva que nunca.

De madrugada Clegg había reconocido haber vivido una "noche decepcionante". En un discurso tenso y sobrio en Westminster esta mañana ha vuelto a expresar su descontento: "Vamos a actuar por el interés nacional. Los conservadores deben probar que ellos están capacitados para gobernar. Después de estas elecciones se ha demostrado que el sistema electoral actual está roto".

Inestabilidad política

El escenario electoral proyecta potencialmente cierta inestabilidad política en un momento particularmente delicado. No sólo por la situación económica general del Reino Unido, que debe afrontar un duro recorte del gasto público en los próximos años, sino porque las elecciones han coincidido con la crisis de Grecia, que empieza a contagiarse a las economías globales.

La noche electoral se ha visto empañada por las largas colas en los colegios electorales, que cerraron a las 22.00 dejando a miles de personas sin poder ejercer el derecho a votar. En otros colegios se decidió prolongar el tiempo de votación, pese a que está prohibido. Esos incidentes son una prueba de que los británicos acudieron en masa a las urnas para votar en las elecciones generales más inciertas desde 1974.

Algunos analistas estimaban que la participación podría acabar rompiendo la barrera del 70%, aunque queda en torno al 64%, muy lejos del 77% registrado en 1992. Los colegios electorales abrieron a las 7.00 de la mañana y cerraron a las 22.00 de la noche (las 23.00 en la España peninsular). Dada la lentitud con que se lleva a cabo el recuento en el Reino Unido.

Casi 44,3 millones de votantes estaban inscritos en el registro electoral en diciembre pasado y más de 500.000 descargaron por Internet los formularios para registrarse durante la campaña electoral, por lo que la cifra final de votantes registrados puede superar fácilmente los 44,5 millones de personas. No sólo los británicos pudieron votar ayer: también los irlandeses y los ciudadanos de países de la Commonwealth residentes legalmente en el Reino Unido y mayores de 18 años tienen derecho a voto.

A las elecciones generales se han presentado en torno a 4.150 candidatos de los que serán elegidos 650. La votación por el escaño de Thirsk and Malton, sin embargo, no se llevará a cabo hasta el 27 de mayo debido al fallecimiento de uno de los candidatos.