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El presidente en funciones de Nigeria disuelve el Gobierno

Goodluck Jonathan había asumido poder a principios de febrero para paliar la ausencia del convaleciente Umaru Yar'Adua.- La violencia étnica se cobra otros 13 muertos en la localidad de Jos

El presidente en funciones de Nigeria, Goodluck Jonathan, ha disuelto hoy el Gobierno un mes después de asumir el poder, según han informado fuentes del Ejecutivo y de la Presidencia. Las mismas fuentes han hablado de un movimiento político que pretendería apuntalar la autoridad del actual mandatario frente al dirigente convaleciente Umaru Yar'Adua.

Jonathan había asumido poder a principios de febrero para paliar la ausencia de Yar'Adua, que llevaba tres meses fuera del país para recibir tratamiento médico en una clínica saudí. Yar'Adua regresó a Nigeria la madrugada del pasado 23 de febrero, en un viaje mantenido prácticamente en secreto y que algunos analistas achacan a un intento desesperado por mantener su influencia en Abuya.

El presidente interino reaccionó a esta presión destituyendo al ministro de Justicia, uno de los principales aliados de Yar'Adua, y designando al general retirado Theopilus Danjuma como uno de sus principales asesores. Además, también cesó al asesor de seguridad nacional, otro de los miembros del círculo cercano del dirigente enfermo.

La violencia no cesa

Estos cambios políticos llegan en mitad de una ola de violencia por dispuestas étnicas y religiosas en el país africano. Al menos 13 personas, en su mayoría mujeres, han sido asesinadas en la madrugada de este miércoles a consecuencia de un ataque efectuado por un grupo armado con machetes en una aldea próxima a la localidad de Jos, en el centro de Nigeria, donde a lo largo de este año han muerto cientos de personas a causa de los enfrentamientos religiosos, según un nuevo balance procedente de testigos.

Un testigo ha explicado en la aldea de Byei, en la zona de Riyom (a unos 30 kilómetros al sur de Jos), que había contado hasta 13 cadáveres, en su mayoría correspondientes a mujeres, horas después del ataque. Al menos tres cabañas habían sido incendiadas.

El toque de queda nocturno que rige en el Estado de Plateau y los refuerzos enviados por el Ejército desde enero no han impedido la nueva matanza. "Ya basta, no queremos que sigan los militares", declaró Emmanuel Jugu, representante de Riyom ante el Parlamento de Plateau. "Estamos cumpliendo el toque de queda. Por tanto, que alguien nos explique cómo es posible que siga viniendo gente a matarnos", ha proseguido. "Los militares deben retirarse, nosotros mismos podemos defendernos", aseveró.

Plateau, cuya capital es Jos, se encuentra en la encrucijada entre el norte musulmán del país y el sur predominantemente cristiano. La dura competencia por el control de las fértiles tierras de cultivo entre los cristianos y los grupos animistas locales, por un lado, y los colonos musulmanes del norte, por el otro, ha desencadenado frecuentes disturbios en la región en la última década.

En enero, más de 400 personas murieron en los alrededores de Jos después de cuatro días de enfrentamientos entre musulmanes y cristianos, según los responsables locales. La violencia se desató de nuevo hace 10 días, en los que se registraron ataques contra las localidades predominantemente cristianas de Dogo Nahawa, Zot y Ratsat, al sur de Jos, que causaron la muerte de varios centenares de personas.