El alcohol origina un duro conflicto entre el transporte boliviano y Morales

Un acuerdo pone fin al pulso del poderoso gremio, antes aliado del Gobierno

El Gobierno boliviano logró superar ayer la primera protesta sindical del año al lograr un acuerdo con la Confederación de Chóferes, que suspendió de inmediato la huelga de 48 horas que mantenía y procedió a reanudar el servicio de transporte público de pasajeros en todo el país. La huelga tenía como objetivo conseguir la derogación de un decreto que sanciona el estado de ebriedad de los conductores y castiga a los empresarios y a los vehículos implicados en el caso.

Los ministros de Obras Públicas, Walter Delgadillo, y del Interior, Sacha Llorenti, informaron en La Paz del acuerdo logrado con los dirigentes del sector del transporte, por el cual el Gobierno se compromete a suavizar las medidas iniciales; contempla, además, un trabajo conjunto destinado a elaborar una ley de seguridad vial integral. Ambos lamentaron que los dirigentes sindicales hayan llevado a sus bases a un conflicto sin objetivos claros, al aludir al fracaso del movimiento de protesta de los chóferes y las críticas de los ciudadanos.

El secretario ejecutivo de la Confederación de Chóferes, Franklin Durán, confirmó el acuerdo con el Gobierno y anunció la liberación de la mayor parte del medio centenar de afiliados detenidos en los enfrentamientos, el miércoles y ayer, con efectivos de la policía. Y recordó: "No estamos contra el Gobierno; lo apoyamos, pero no nos van a someter" por la violencia; después, agradeció a todo su gremio el seguimiento de la huelga los dos días de paro, durante los que se produjeron enfrentamientos con la policía, que usó gases lacrimógenos para dispersarlos y, en algunos casos, detenerlos.

Éste ha sido el primer y mayor conflicto al que el presidente boliviano, Evo Morales, se ha enfrentado en lo que va de año. Además, estuvo protagonizado por uno de los sindicatos más numerosos y fuertes del país, el de los chóferes del transporte público, un puntal en la reelección del presidente en los pasados comicios de diciembre y un decisivo aliado en el proceso de cambio que intenta el Gobierno.

Los chóferes se rebelaron ante las duras sanciones colaterales establecidas en un decreto supremo que castiga la ebriedad de los conductores, primera causa de siniestros en carretera y que en enero ocasionó la muerte de casi un centenar de ciudadanos. Las sanciones colaterales suponen fuertes multas económicas a los dueños de los vehículos y a las empresas de transporte, además de una prohibición de circular durante largos periodos de tiempo que hubiera podido afectar significativamente a las finanzas domésticas de los conductores.

"Éste es un paro de borrachos", aseguró el ministro del Interior, Sacha Llorenti, al informar del fracaso del mismo, con el objetivo de hundir aún más el ya alicaído ánimo de los dirigentes de la Confederación de Chóferes -que agrupa al menos a unos 70.000 afiliados en todo el país-, que mantenían una impopular huelga de hambre para presionar al Gobierno a cambiar "no las sanciones a los conductores ebrios, sino las otras que afectan a las empresas y a los mismos buses", explicó Durán.

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Horas antes del acuerdo, las tropas policiales comenzaron a actuar ayer para romper los bloqueos y transportar con grúas los autobuses y minibuses estacionados en las principales vías de acceso a las ciudades de La Paz, El Alto y Cochabamba, donde se concentraron las mayores protestas.

Las cámaras de televisión de Cochabamba siguieron de cerca el trabajo de algunos agentes que se encargaron de arrancar las placas de los vehículos, con el fin de obligar después a sus dueños a renovarlas, pagar multas y acatar las sanciones que se les aplicará. Como en el primer día de huelga, ayer se produjeron detenciones de chóferes -al menos un centenar en las ciudades afectadas-, además de enfrentamientos con la policía, que usó gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes y levantar los obstáculos como promontorios de tierra, piedras y ramas de árboles.

Tras el anuncio del acuerdo, se reanudó el movimiento de los vehículos en las principales ciudades. Las autoridades educativas anunciaron que la normalidad volverá también a los centros escolares, que el miércoles y ayer tuvieron que suspender sus actividades.

Algunas personas caminan por una avenida desierta de El Alto, ayer durante la huelga del transporte público en Bolivia.
Algunas personas caminan por una avenida desierta de El Alto, ayer durante la huelga del transporte público en Bolivia.AP

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