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Comienza el juicio por el accidente del Concorde que causó 113 muertos en 2000

En el banquillo de los acusados se sientan la aerolínea Continental Airlines, propietaria de un avión que pudo ser el causante del desastre, y cinco personas acusadas de negligencia

Casi diez años después del accidente que sufrió un avión Concorde en el que murieron 113 personas, se abre en el tribunal correccional de Pontoise -a las afueras de París- el juicio contra la compañía estadounidense Continental Airlines en el que se tratará de determinar su responsabilidad en lo ocurrido.

Además de Continental Airlines, propietaria de un avión que minutos antes del accidente había perdido una lámina de titanio en la pista, se sentarán en el banquillo cinco personas acusadas de negligencias que entrañaron "homicidios involuntarios". El Concorde, de Air France, estaba intentando despegar desde París el 25 de julio de 2000 para llevar a un grupo de turistas -la mayoría alemanes- al Caribe, donde iban a pasar sus vacaciones a bordo de un crucero, cuando se incendió un motor. Murieron los cien pasajeros, los nueve miembros de la tripulación y otras cuatro personas que estaban en el hotel de Gonesse -seis kilómetros al suroeste del aeropuerto parisino- con el que se estrelló el aparato, al no poder ganar altura.

La fotografía del avión supersónico, orgullo de la aviación civil durante las últimas décadas del siglo XX, con un rastro de llamas y humo tratando de despegar recorrió el mundo. Así lo contó EL PAÍS .

Las investigaciones previas han concluido que una de las ruedas del Concorde estaba perforada por una pequeña pieza de metal que se había caído de un avión de Continental Airlines que iba a despegar, lo que hizo que llegasen restos a los depósitos de combustible del avión, que causaron un incendio en uno de los motores.

Continental niega ser responsable del accidente, y su abogado, Olivier Metzner, dijo la semana pasada que hay 28 testigos que discuten esa versión de los hechos. Los resultados del juicio podrían tener importantes implicaciones en la forma en que la industria aeronáutica mantiene sus aviones y en la rigurosidad de las medidas de seguridad.

Según explicó el experto en seguridad aérea Ronald Schmid a Reuters Televisión, el juicio "se centrará en la pregunta de quién sabía qué y quién, a pesar de saber algo, no actuó, y si esa persona, por lo tanto, podría ser procesada".

Acusados

Continental Airlines, John Taylor -un soldador que trabajaba para Continental cuando se produjo el accidente- y Stanley Ford -su supervisor- serán juzgados por homicidio involuntario. También están acusados Henri Perrier -el máximo responsable de probar el programa del Concorde antes de convertirse en su director-, Jacques Herubel -ex ingeniero jefe del avión- y Claude Frantzen, antiguo director del organismo de aviación civil de Francia.

La mayor parte de los familiares de las víctimas no figuran entre la acusación particular, porque aceptaron las indemnizaciones que les pagó Air France, propietaria del Concorde, y Continental.

Los fiscales aseguran que la pieza de metal del avión de Continental estaba mal ajustada y era de titanio, que es un metal más duro que el aluminio -lo que se suele utilizar normalmente- y, por lo tanto, era más fácil que pudiese causar pinchazos en ruedas. Metzner adelantó que sus testigos, entre los que hay pilotos y bomberos, atestiguarán que la pieza de metal no fue la causa del incendio que sufrió el Concorde.

El accidente aceleró la desaparición del poco económico Concorde. Las dos empresas que lo gestionaban, Air France y British Airways, lo sacaron de servicio en 2003. Schmid opinó que la primera lección que se debe sacar de esa tragedia es que "la seguridad es lo más prioritario y es más importante que hacer dinero y que el prestigio que pueda tener un avión".

El juicio acabará el próximo 28 de mayo.