El caso de espionaje ahonda en la crisis diplomática entre Perú y Chile

El Gobierno de Lima llama a consultas a su embajador en Santiago

Las siempre tirantes relaciones diplomáticas entre Perú y Chile se encuentran bajo mínimos después de que el Gobierno de Lima capturase a un suboficial de su propia fuerza aérea, acusado de espiar para los servicios de inteligencia chilenos. La noticia, dada a conocer por los medios peruanos el pasado jueves, fue confirmada un día después por el canciller, José Antonio García Belaunde, que calificó el hecho como "un acto inamistoso y ofensivo" y anunció que el embajador en Santiago había sido llamado a consulta.

El canciller anunció que el presidente, Alan García, no se entrevistaría con su homóloga chilena, Michelle Bachelet, en Singapur, adonde ambos presidentes viajaron para participar en la reunión anual del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC). También se canceló el viaje a Santiago de Chile de la ministra de la Producción, Mercedes Aráoz, quien tenía previsto visitar a Bachelet la próxima semana para exponerle la iniciativa para reducir los gastos militares que Alan García pretende impulsar en la región.

García Belaunde, en declaraciones a la cadena de radio RPP desde Singapur, calificó la coyuntura como "delicada", aunque descartó que Perú vaya a romper las relaciones bilaterales. Mientras tanto, en Lima ya se habla de una red de espionaje que habría proporcionado documentos altamente clasificados, como el plan estratégico institucional de la fuerza aérea y la relación completa de oficiales y subalternos que recibían instrucción en las escuelas de inteligencia de su institución. Según fuentes del Ministerio de Defensa, el técnico inspector Víctor Ariza Mendoza, especialista en inteligencia, fue capturado después de un largo seguimiento de más de cinco meses, en el que se determinó que recibía pagos mensuales de entre 6.000 y 8.000 dólares. También se supo que fue delatado por un colega, al que le habría intentado captar para que también realizara labores de espionaje.

Ariza Mendoza, que en principio será juzgado por un tribunal civil -aunque el ministro de Defensa, Rafael Rey, considera que debería ser procesado en el fuero militar- ya ha sido denunciado por espionaje, revelación de secretos nacionales y lavado de activos, y podría recibir una pena de hasta 35 años de prisión. No ha sido procesado, al menos por el momento, por traición a la patria, un delito por el que podría ser castigado con cadena perpetua. También será procesado otro subalterno de la fuerza aérea, cuyo nombre no se ha revelado, y dos ciudadanos chilenos, que se presume serían sus enlaces con los servicios secretos de ese país.

De acuerdo con fuentes judiciales, Ariza, quien había trabajado en la Embajada peruana en Santiago de Chile en 2002, fue captado por los servicios secretos chilenos en 2005, y ya habría admitido su culpabilidad y asegurado que espiaba para Chile por necesidades económicas. También habría dicho que actuaba solo, aunque, según fuentes militares, se ha comprobado que formaba parte de una red. El diario El Comercio detalla incluso que, después de ser descubierto, los agentes de contrainteligencia peruanos sembraron datos falsos para poder identificar a sus enlaces y colaboradores.

El Gobierno chileno ha negado las acusaciones de espionaje y ha pedido prudencia. "No corresponde que haya acciones precipitadas ante antecedentes que no tienen como fundamento una investigación que sea válida", declaró la portavoz del Ejecutivo chileno, Carolina Tohá. "Queremos ser muy claros, Chile no espía. Chile es un país muy serio en sus relaciones internacionales", agregó a la agencia de noticias AFP.

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El nuevo episodio enturbia aún más las relaciones diplomáticas entre Perú y Chile, que se han vuelto muy tensas desde que Perú presentó una demanda ante el tribunal de La Haya para fijar la frontera marítima entre los dos países.

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