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La fiscalía de París frustra la orden de detención del jefe de la Gendarmería de Marruecos

Interpol emitió la semana pasada mandatos contra dos generales marroquíes que después ha retirado a petición del ministerio público francés

Si no se tratase de investigar un asesinato político, el asunto tendría tintes tragicómicos porque traslada una impresión tercermundista de Francia. Un ministerio, el de Justicia, tarda dos años en remitir a Interpol los mandatos de detención firmados por un juez instructor y apenas habían sido enviados intervino, el pasado fin de semana, la fiscalía de París para frustrar las órdenes de arresto.

La explicación de este tejemaneje está probablemente relacionada con los personajes cuya detención ordenó Interpol durante unos días antes de dar marcha atrás: El general Hosni Bensliman, de 74 años, jefe de la Gendarmería de Marruecos; el general Abdelhak Kadiri, ex jefe del servicio de espionaje; y Miloud Tounzi y Abdelhak Achaadi, ex agentes secretos.

Un juez instructor francés, Patrick Ramaël, lleva años queriendo interrogarles con relación al secuestro y asesinato, en París en 1965, de Mehdi Ben Barka, el más acérrimo opositor a Hassan II después de haber sido su profesor de matemáticas. Ben Barka era una figura emblemática de la izquierda del Tercer Mundo.

Como no se presentaron por las buenas en su gabinete, Ramaël firmó, en octubre de 2007, cuatro órdenes de detención coincidiendo con la visita de Estado que iniciaba en Marruecos el presidente Nicolas Sarkozy. Esas órdenes eran válidas en territorio francés, pero sólo surtirían efecto fuera de Francia si Interpol las emitía.

El Ministerio de Justicia francés tarda normalmente unos cinco días en trasladar una orden como esta a Interpol, pero Rachida Dati, titular del departamento hasta junio, no lo hizo. Hubo que esperar a que se cumplieran tres meses del nombramiento de su sustituta, Michèle Alliot-Marie, para que se entregaran las órdenes de "búsqueda y captura con fines de extradición". Habían transcurrido dos años.

Apenas fueron emitidas por Interpol que la fiscalía indicó que había pedido y obtenido la suspensión de esas órdenes, pero dejó caer que daba así satisfacción a la organización policial. El ministerio público indicó que ésta constató "insuficiencias en la redacción de las órdenes". "Se requieren precisiones para que sean ejecutables", explicó el portavoz del Ministerio de Justicia haciéndose eco de los argumentos de la fiscalía. Interpol guarda silencio y hasta ahora al juez Ramaël no se le ha solicitado ningún dato adicional.

Para los hijos de Ben Barka lo sucedido es "una bufonada". "¿Ha sido la ministra de Justicia desautorizada por El Elíseo?", se preguntó públicamente en París Bachir Ben Barka aludiendo a posibles presiones de Sarkozy sobre Alliot-Marie.

"Desde hace 44 años", se lamentó Maurice Buttin, abogado de la familia, "hay una complicidad entre ambas orillas del Mediterráneo para, en un primer momento, favorecer la desaparición de Mehdi Ben Barka y ahora para impedir que se sepa la verdad".

El cuerpo de Ben Barka nunca ha sido encontrado. El ex agente secreto marroquí Ahmed Boukhari señala en un libro que el cadáver de Ben Barka fue disuelto en una cuba de ácido el 31 de octubre de 1965 en un centro de detención clandestino en Rabat.