El Gobierno de hecho levanta el toque de queda en Honduras

Micheletti se muestra dispuesto a negociar una salida a la crisis, incluida la restitución en el poder de Manuel Zelaya

Aislado y sin reconocimiento por parte de la comunidad internacional, el Gobierno de hecho de Honduras parece más dispuesto a encontrar una salida negociada a la crisis política, que se ha cobrado su segunda víctima. El presidente de facto, Roberto Micheletti, ha hecho público un comunicado en el que afirma su compromiso de respetar las negociaciones impulsadas por el presidente de Costa Rica, Oscar Arias, y ha dicho que su Gobierno estudia todos los puntos del Acuerdo de San José, incluida la restitución del depuesto presidente Manuel Zelaya. Además, Micheletti ha levantado el toque de queda en Honduras, menos en la zona fronteriza con Nicaragua, donde Zelaya forma un "Ejército Popular Pacífico" para intentar regresar al poder.

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Micheletti ha dicho en un comunicado que la Corte Suprema de Justicia, el Congreso, el Tribunal Electoral y la Fiscalía de Honduras analizan todos los puntos del Acuerdo de San José que, auspiciado por Arias, establece una solución a la crisis política que afecta al país centroamericano. "Para nosotros todos los puntos merecen la importancia debida", ha dicho Micheletti. Hasta hace una semana, el Gobierno de facto consideraba inaceptable el primer punto del acuerdo, que establece la restitución de Zelaya. Micheletti ha agradecido la mediación de Arias y el envío a Tegucigalpa de una misión negociadora que estaría encabezada por Enrique Iglesias, ex presidente del Banco Interamericano de Desarrollo y actual secretario general Iberoamericano.

En una segunda muestra de apertura, el Gobierno de facto ha anunciado que levantaba el toque de queda que desde el golpe de Estado del 28 de junio se había convertido en algo cotidiano para los hondureños. El Gobierno, sin embargo, ha dicho que la medida se mantendría para el fronterizo departamento de El Paraíso y en cinco puntos de la frontera con Nicaragua, donde Zelaya ha anunciado que entrena a sus seguidores para formar un "ejército pacífico" que lo restituya en el poder. El presidente depuesto ha amenazado con una "violencia generalizada" si no se revertía el golpe de Estado. "El golpe debe revertirse sin condiciones o, en caso contrario, vendrá una violencia generalizada", amenazó el viernes Zelaya en declaraciones a un canal propiedad de la familia del presidente Daniel Ortega.

El mandatario nicaragüense se ha convertido en un importante aliado de Zelaya. Ortega le ha garantizado al presidente depuesto asilo, seguridad y la oportunidad de conformar sus milicias. El viernes, Ortega anunció que su Gobierno mantiene comunicaciones con el ejército hondureño. "El mensaje que le mandamos a las fuerzas armadas hondureñas es que un cambio de actitud pondría fin a la crisis. Mientras tanto, nosotros vamos a seguir fortaleciendo nuestras capacidades de defensa", advirtió Ortega, quien aunció que modernizará las Fuerzas Áreas de Nicaragua con helicópteros y artillería para enfrentar el narcotráfico y el crimen organizado, pero también con otros fines. "Honduras posee una Fuerza Aérea muy superior a la de cualquier país de Centroamérica", dijo Ortega, quien estos días es el objeto de duras críticas de la oposición, que lo acusa de querer crear, con el auspicio del venezolano Hugo Chávez, una nueva guerra en Centroamérica.

Mientras, en zonas fronterizas del norte de Nicaragua, decenas de simpatizantes de Zelaya son entrenados para conformar el "ejército pacífico". Según medios locales, los simpatizantes se entrenan bajo la dirección de hondureños que han declarado ser ex miembros del Ejército de ese país. La mayoría de los simpatizantes de Zelaya son campesinos procedentes del departamento hondureño de Olancho, de donde es originario Zelaya, y están descalzos y desarmados. Algunos han expresado su cansancio y descontento por la falta de firmeza de su líder, quien no ha intentado nuevamente cruzar la línea fronteriza, tras los dos intentos fallidos de hace un par de semanas. El descontento también se debe a la salida de Zelaya de la zona, el jueves, para viajar a Managua a reunirse con el embajador de Estados Unidos en Tegucigalpa, Hugo Llorens, a quien pidió que Washington recrudezca las presiones contra el Gobierno de hecho para revertir el golpe de Estado.

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Segundo fallecimiento

En Tegucigalpa, han continuado las protestas en favor de Zelaya. Las autoridades han detenido a 40 personas y este sábado se ha conocido el fallecimiento de Róger Vallejo, un maestro hondureño que recibió un disparo en la cabeza cuando participaba, el jueves, en una protesta de apoyo al presidente depuesto. Vajello, que pasó dos días en la Unidad de Cuidados Intensivos de un hospital capitalino, ha muerto por las heridas de bala, convirtiéndose en la segunda víctima fatal de la crisis hondureña. A inicios de julio, un joven de 19 años murió de un disparo en la cabeza cuando esperaba en las afueras del aeropuerto de Toncontín, en Tegucigalpa, la llegada de Zelaya, quien no pudo aterrizar en suelo hondureño.

La Secretaría de Seguridad de Honduras ha amenazado con dos a cuatro años de cárcel y multas por varios miles de lempiras "a quienes convoquen o dirijan de manera ilícita cualquier reunión o manifestación". "Tendrán carácter de ilícitas todas aquellas reuniones a las que concurran personas con armas, artefactos explosivos u objetos contundentes o de cualquier otro modo peligroso con el fin de cometer un delito", han establecido las autoridades.

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