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Soldados paquistaníes rescatan a un grupo de niños adoctrinados para cometer atentados suicidas

"El lavado de cerebro es tal que incluso llaman infieles a sus padres", dice un alto cargo paquistaní

Las fuerzas de seguridad paquistaníes que combaten a los talibanes en el valle de Swat, al norte de Pakistán, han rescatado a alrededor de una docena de niños que habían sido entrenados y adoctrinados para convertirse en terroristas suicidas. Según un alto mando militar, los niños eran arrancados de sus familias, se les instruía con grabaciones sobre opresión a los musulmanes en distintas partes del mundo y con pretendidos mandatos religiosos hasta que estaban dispuestos a inmolarse.

"Les lavaban el cerebro de tal forma que incluso llamaban infieles a sus padres", ha declarado Bashir Bilour, alto cargo de la provincia Frontera Noroeste. Este funcionario ha explicado que el lavado de cerebro consistía, entre otras cosas, en hacerles ver grabaciones sobre la opresión que sufren los musulmanes en los territorios palestinos o en la región de Cachemira, que se disputan India y Pakistán. También se les adoctrinaba en materia religiosa, diciéndoles que irían al cielo si mataban a enemigos del Islam.

Un mando militar de la provincial Frontera Noroeste, donde se encuentra en valle de Swat, ha explicado, por su parte, que nueve de los niños han sido hallados tras enfrentamientos con grupos talibanes, mientras que otros dos se han entregado voluntariamente a las tropas paquistaníes.

Otra fuente militar, Tahir Hameed, un oficial que dirige las operaciones militares en la ciudad de Mingora, la más importante de la zona, explica que los talibanes fuerzan a las familias para que les entreguen a sus hijos. Explica que algunos de estos chicos han regresado a sus casas, pero algunos padres los han entregado a las autoridades debido al estado psicológico en que han quedado tras el adoctrinamiento. El Gobierno trabaja ahora en recuperar a los chicos, de edades comprendidas entre los 9 y los 18 años.

Los talibanes han reivindicado la autoría de ataques suicidas perpetrados por niños tanto en Pakistán como en Afganistán. Las fuerzas de seguridad paquistaníes han mostrado a periodistas extranjeros lugares en los que aseguran que los talibanes entrenaban a chicos para cometer atentados.