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Uribe autoriza la mediación de la senadora Córdoba con las FARC

El presidente colombiano exige la liberación de todos los rehenes 'canjeables'

El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, anunció ayer por sorpresa que permitirá la mediación de la senadora de la oposición Piedad Córdoba en la liberación de los secuestrados considerados canjeables en poder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Hace tres meses había desautorizado rotundamente a la parlamentaria para que intercediese por el cabo del Ejército Pablo Emilio Moncayo, que lleva ya más de 11 años en las cárceles de la guerrilla más antigua del país. Las FARC anunciaron el pasado 16 de abril su intención de liberar a Moncayo junto a un soldado profesional capturado hace poco. Pero pusieron una condición: que la senadora y el padre del cabo, Gustavo Moncayo, fueran a recogerlos. Uribe alegó que no permitiría más liberaciones con cuentagotas y que no aceptaría nuevos espectáculos mediáticos a costa del dolor de los secuestrados y sus familias. Córdoba, cabeza visible del movimiento Colombianos por la Paz, protagonizó este año la liberación de los tres últimos civiles del grupo de canjeables.

Pero sus relaciones con el presidente han sido tirantes en los últimos tiempos. El presidente aceptó su actuación de la mano del presidente venezolano, Hugo Chávez, como mediadora en las liberaciones a finales de 2007, pero luego desautorizó a ambos. Desde entonces, la guerrilla ha insistido en mantener a Córdoba como el único contacto que aceptan para entregar a sus rehenes.

"Ojalá el anuncio del presidente no sea una cortina de humo", explicó ayer a EL PAÍS Carlos Lozano, director del semanario comunista Voz. "¿Por qué hasta ayer era imposible la presencia de Piedad?", se pregunta. En los momentos actuales, Uribe se ve acosado por las denuncias de falta de transparencia en los trámites parlamentarios que desembocaron en su primera reelección; ahora, además, se pretende abrir la puerta a un tercer periodo. Sin embargo, Lozano cree que la flexibilización de la posición oficial es positiva: "Se demuestra que no hay inamovibles", opina.

Uribe ha puesto una condición para la tarea de Córdoba: que las FARC liberen a todos los canjeables y devuelvan los cadáveres de los tres militares que han muerto en cautiverio. Pero esto es difícil: las FARC siguen insistiendo en el intercambio de los secuestrados por sus combatientes en prisión. "Esta condición sigue dilatando la libertad de Moncayo, que ya tiene su boleta de libertad en el bolsillo", cree Lozano. Ahora sólo falta la respuesta del grupo guerrillero.

Todo un símbolo

El cabo Moncayo se ha convertido en el símbolo de los canjeables. Fue secuestrado cuando tenía apenas 19 años, durante la toma guerrillera de un puesto de comunicaciones del Ejército, en lo alto de una montaña, al sur del país. Su padre, el profesor Moncayo, ha recorrido miles de kilómetros en Colombia y en el exterior con las manos encadenadas y clamando por la libertad de su único hijo varón y de los demás secuestrados.

Por su parte, la senadora Córdoba señaló ayer en un comunicado que "reconoce y recibe como un gesto positivo la decisión del presidente Uribe", que agradeció, y le pidió una cita para ahondar en las tareas del intercambio humanitario con esa guerrilla, informa Efe.

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