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Sofocada la revuelta en una cárcel del centro de Inglaterra

El motín, que comenzó el viernes, obligó a crear un perímetro de seguridad de tres kilómetros

Las autoridades han podido retomar el control de la cárcel inglesa en la que el motín de unos 400 presos obligaba este sábado a movilizar a agentes antidisturbios y a establecer un perímetro de seguridad de tres kilómetros en torno al centro penitenciario, según ha confirmado la Asociación de Funcionarios de Prisiones (POA, por sus siglas en inglés).

Según el directivo de la POA, ahora "llevará mucho tiempo" retirar los desperfectos causados en la prisión, donde el 75% de las instalaciones ha sufrido daños materiales y de la que no ha dejado de salir humo en todo el día.

"Habíamos anticipado que [el motín] continuaría a lo largo de la noche, pero alcanzó su clímax antes de lo que pensábamos", aseguró Chapple, al precisar que se echa en falta a un recluso que está siendo buscado con un helicóptero.

El motín se desencadenó este viernes en la cárcel de Ashwell, en el centro de Inglaterra, que alberga a unos 600 reclusos de clasificación C (el sistema penitenciario británico divide a los presos, por su grado de peligrosidad, en categorías A, B, C y D). En palabras de Chapple, éste ha sido "uno de los sucesos más graves que se ha visto en una prisión de este país en mucho tiempo".

La Asociación de Funcionarios de Prisiones ya había advertido del riesgo de altercados de este tipo, debido a los recortes presupuestarios, el aumento de la población penitenciaria y la reclusión de presos en cárceles de categorías inadecuadas. En el mismo sentido, el portavoz de Justicia del opositor Partido Conservador, Edgard Garnier, ha pedido al Gobierno un replanteamiento de su política penitenciaria y ha denunciado que las prisiones están "superpobladas", extremo que ha negado el ministerio de Justicia.

No es la primera vez que se registran disturbios en la cárcel de Ashwell, que empezó a funcionar en 1955. En 2003 cuatro reclusos se atrincheraron en una habitación y causaron daños materiales en ordenadores, equipos de oficina y ventanas.