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El Gobierno paquistaní promete restituir en su puesto a los jueces expulsados

El líder opositor Nawaz Sharif desafía el arresto domiciliario y encabeza la marcha antigubernamental en Lahore

El Gobierno paquistaní de Asif Alí Zardari ha decidido a última hora del domingo restituir en su puesto al ex presidente del Tribunal Supremo Iftikhar Chaudhry con el objetivo de rebajar la tensión y poner fin a la crisis política que se ha agravado en las últimas horas tras el arresto de Nawaz Sharif, ex primer ministro paquistaní, líder de la Liga Musulmana-N (PML-N) y enemigo irreconciliable de Zardari.

Precisamente entre las reivindicaciones de Sharif siempre ha estado la de que Chaundry recupere su puesto, algo que el presidente siempre se ha negado porque temía que si le devolvía el cargo, el juez consideraría nulos todos los decretos del último año de Musharraf, incluida la amnistía que permitió a su esposa Benazir Bhutto, asesinada el 27 de diciembre de 2007, y a él mismo volver al país.

El clima de tensión ha aumentado el riesgo de que se produzcan enfrentamientos violentos entre los activistas y la Policía

Chaudhry y otro medio centenar de jueces fueron expulsados por el ex presidente Pervez Musharraf cuando impuso el estado de emergencia en noviembre de 2007. Musharraf les acusó de inmiscuirse en asuntos del Gobierno. En el momento de su expulsión, Chaundry llevaba un recurso contra la reelección de Musharraf para un segundo mandato presidencial.

Arresto incumplido

El líder opositor, que está inhabilitado para cargo público por una polémica decisión de los jueces del Supremo, ha desafiado este domingo la orden de arresto domiciliario y ha encabezado las protestas contra el Gobierno que tienen lugar en Lahore en una Larga Marcha que pretende llegar este lunes a Islamabad. Los manifestantes y la policía paquistaní mantienen una fuerte lucha en las calles en una clara muestra del deterioro de la situación en el país.

El supuesto arresto domiciliario, negado por el ministro del Interior paquistaní, Rehman Malik, ha ocurrido algunas horas antes de que Sharif concurriese a la multitudinaria manifestación callejera. A pesar de la negación del Ejecutivo, la policía ha sellado la casa del político y ha bloqueado la calle. Uno de los agentes que han participado ha explicado que Sharif estaba bajo "protección por seguridad" por tres días.

Sharif, que ha decidido salir de su casa pese al despliegue policial, ha declarado a los periodistas que el Gobierno ha convertido el país en un estado policial. "Han bloqueado todas las carreteras, han usado toda clase de tácticas contrarias a la ley", ha dicho Sharif a los periodistas en la puerta de su casa.

Cientos de manifestantes, muchos miembros del partido religioso, han arrojado piedras a los policías fuera del Tribunal Supremo en Lahore. Muchos vehículos, además, han sido quemados. La policía ha respondido lanzando gases lacrimógenos y disparando pelotas de goma. Después, cientos de manifestantes han llenado la zona, obligando a retroceder a la policía.

La protesta, organizada por los abogados y los partidos de la oposición, amenaza con traer más turbulencias a un país en el que el Gobierno lucha por combatir a los militantes islamistas y revivir la decaída economía.

El riesgo del descontrol

Los hechos violentos de este domingo llegan tras la oferta de diálogo que le hizo ayer el presidente paquistaní. Además de proponer a Sharif negociar fórmulas para restaurar a la alta judicatura del país, como demanda Sharif, el Gobierno anunció que apelará en el Tribunal Supremo el fallo que inhabilitó a Nawaz y su hermano, Shahbaz, para ocupar cargos públicos. Pese a la oferta de conciliación, las autoridades han seguido adelante con sus medidas para evitar la sentada de abogados y activistas opositores convocada a partir de mañana en Islamabad.

También han recibido ordenes de arresto además de Nawaz y Shahbaz Sharif, los líderes de los otros dos partidos convocantes de la protesta y destacados abogados, según distintas fuentes de los partidos y de la Policía citadas por los canales paquistaníes. Estas detenciones se suman al millar de arrestos de abogados y activistas de la oposición, en virtud de una normativa impuesta temporalmente que prohíbe las manifestaciones, realizadas desde el viernes por las autoridades.

Ese día, la Policía pakistaní enfrentó y reprimió a los abogados, activistas y disidentes mientras se dirigían a Islamabad para participar de la protesta. La llamada 'larga marcha' pretende llegar hasta la sede del Tribunal Supremo para exigir el restablecimiento en sus cargos de los jueces destituidos en 2007 por el general Pervez Musharraf. En especial, exigen el regreso de Iftikhar Chaudhry, presidente de ese tribunal. El presidente paquistaní Asif Ali Zardari, viudo de Benazir Bhutto (mandataria asesinada el año pasado), considera que este magistrado es una amenaza para sus ambiciones políticas y se ha negado a reincoporarlo.

Estados Unidos ha expresado su preocupación por esta crisis política interna, que podría afectar seriamente el propósito de Pakistán de eliminar los núcleos terroristas talibanes. El Gobierno estadounidense considera que este paso es esencial para estabilizar Afganistán.