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La UE acuerda con Rusia el envío de observadores a Ucrania en la crisis del gas

Cientos de miles de personas en Serbia, Bosnia, Hungría y Eslovaquia sufren los recortes

La presidencia checa de la Unión Europea ha anunciado esta noche en Praga que ha llegado a un acuerdo con Rusia para el envío de observadores que controlen el tránsito de gas por Ucrania. El primer ministro checo, Mirek Topolanek, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, "acordaron las condiciones del despliegue de la misión de vigilancia en todos los lugares que son pertinentes para el flujo de gas", ha indicado la presidencia checa de la UE. "Este despliegue debe conducir a que sea restaurado el suministro ruso de gas a los Estados miembros de la UE". La UE exige a Rusia y Ucrania que, al margen de su disputa bilateral, el aprovisionamiento en gas a Europa quede restablecido inmediatamente.

Entretanto, la guerra del gas entre Rusia y Ucrania mantiene a decenas de miles de europeos sin calefacción y a numerosas industrias paradas o en bajos niveles de funcionamiento. La situación es especialmente complicada en países como Bosnia, Serbia, Eslovaquia y Hungría, que dependen casi exclusivamente del gas ruso que pasa por los gasoductos ucranios. En Bosnia, 100.000 hogares están sin calefacción, al igual que 120.000 personas en Serbia. En Eslovaquia, grandes empresas han parado su actividad por falta de energía, mientras que Hungría ha pedido ayuda a la UE. Todo ocurre mientras una ola de frío recorre Europa dejando temperaturas bajo cero.

Miles de hogares en las ciudades bosnias de Sarajevo, Zenica, Zvornik y Visoko se han quedado sin calefacción debido a la interrupción total del suministro de gas por la disputa ruso-ucrania. Numerosas empresas y fábricas han suspendido sus actividades o reducido la producción, al tiempo que algunas escuelas, parvularios, panaderías e instituciones médicas han tenido que cerrar o limitar su actividad. En la mayoría de las tiendas de Sarajevo se han agotado las estufas eléctricas o de combustibles sólidos, ante la ola de frío, que ha dejado temperaturas de en torno a los 12 grados bajo cero.

Mientras, en Serbia, que importa de Rusia la totalidad del gas que consume, unos 120.000 habitantes de las ciudades norteñas serbias de Novi Sad y Pancevo se han quedado sin calefacción durante la noche pasada, con gélidas temperaturas bajo cero, debido al corte total del suministro de gas procedente de Rusia. La situación se agrava habida cuenta que varias plantas de calefacción de ambas ciudades no tienen posibilidad de pasar a carburantes alternativos.

Grandes firmas eslovacas como las empresas de automoción Kia Motors y Peugeout Citroen se han visto obligadas a cesar su actividad. El Gobierno ha tomado esta medida para mantener la energía en los hogares ante la falta de carburante.