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El Departamento de Justicia de EE UU acusa formalmente a miembros de Blackwater

Los cargos caen sobre cinco agentes de la empresa privada de seguridad por la matanza de 17 civiles en Bagdad en septiembre de 2007

El Departamento de Justicia ha acusado formalmente a cinco agentes de seguridad de la empresa privada Blackwater por la matanza ocurrida en septiembre de 2007 en Bagdad, en la que fallecieron 17 civiles iraquíes, según informa The Washington Post.

Los guardias, que habían estado enrolados en el Ejército de EE UU antes de ser contratados por Blackwater, se encargaban de escoltar y proteger a diplomáticos y personal civil del Departamento de Estado en Bagdad. De hecho, el 17 de septiembre de 2007 escoltaban a un convoy de empleados destinados en la capital iraquí.

Con esta acusación, concluye un año de especulaciones sobre el terrible tiroteo ocurrido en Bagdad el 16 de septiembre de 2007. El incidente tuvo lugar en la plaza Nisour de la capital iraquí, donde los miembros de Blackwater se bajaron de un convoy y empezaron a detener el tráfico. A partir de ahí se abrió fuego y las versiones de lo sucedido son distintas.

Según los mercenarios, sus fuerzas dispararon en defensa propia. En cambio, una investigación del gobierno iraquí concluyó que los agentes abrieron fuego contra la multitud sin motivo ni provocación. Esta versión fue apoyada primero por una investigación del FBI que concluyó que no se justificaba la muerte de al menos 14 de esos civiles. Una investigación militar estadounidense posterior fue más rotunda y aseguró que todas las muertes eran a todas luces injustificadas.

Los cinco guardias hoy acusados formalmente no pueden ser juzgados en Irak ya que un decreto firmado por Paul Bremer antes de transferir la soberanía a los iraquíes daba inmunidad en suelo iraquí a todos los empleados de empresas de seguridad. El periódico New York Times aseguraba en su edición de ayer que los cinco acusados se pueden enfrentar a una pena de 30 años en aplicación de la legislación antidroga aprobada en la era Reagan sobre el uso de armas de fuego en la comisión de actos violentos, pese a que este caso no se trata de un tema de narcotráfico.