Evo Morales y sus opositores comienzan el diálogo para cerrar la crisis que ahoga al país

Seguidores de Morales siguen cercando la capital de Santa Cruz.- Las reuniones se celebrarán a tiempo completo, a puerta cerrada y sin parar hasta que se concreten los pactos definitivos

Las reuniones se mantendrán hasta que se llegue a un acuerdo definitivo
Las reuniones se mantendrán hasta que se llegue a un acuerdo definitivoAFP

El proceso de diálogo en Bolivia entre el presidente Evo Morales y sus opositores autonomistas ha comenzado hoy en Cochabamba, con el objetivo de superar la grave crisis que padece el país. La apertura del diálogo para pacificar Bolivia, convulsionada por los conflictos de las últimas semanas, se produce cuando el departamento norteño de Pando llega a su quinto día en estado de sitio y con su gobernador, Leopoldo Fernández, confinado tras su detención en un lugar aún no aclarado.

Sobre las 08.00 hora local (14.00 hora peninsular), ya se encontraban en el Centro de Convenciones Manantial tanto Morales como el bloque autonomista opositor que conforman los prefectos (gobernadores) de las regiones de Santa Cruz, Beni, Tarija y Chuquiaca. Estos opositores conforman el Consejo Nacional Democrático (Conalde) al que también pertenece el prefecto de Pando, Leopoldo Fernández, detenido en La Paz por desacato al estado de sitio decretado en su región, tras los choques violentos que ocasionaron al menos 30 muertos y más de 100 desaparecidos.

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Asisten además a la cita los prefectos oficialistas de Oruro y Potosí, más los interinos de Cochabamba y La Paz. En el inicio de la reunión estaban presentes varios ministros del Gobierno de Morales, representantes del Congreso Nacional y miembros de la Iglesia Católica, que será una de las instituciones

que actuará como "testigo y facilitadora" del diálogo. A lo largo de la jornada, se espera también la llegada del resto de observadores internacionales de la negociación, entre ellos el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, y el delegado por la Unión de Naciones

Sudamericanas (Unasur).

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A pesar del comienzo del diálogo, la situación en el país está lejos de empezar a calmarse. Los seguidores a Morales mantienen un cerco sobre la ciudad de Santa Cruz para que se devuelvan las instituciones estatales tomadas por los autonomistas y para exigir la renuncia de su prefecto, el opositor Rubén Costas, a pesar del precuardo alcanzado en Bolivia ayer de madrugada (hora peninsular española) entre el presidente Evo Morales y los prefectos de Santa Cruz, Beni, Tarija y Chuquisaca.

En sus primeras declaraciones tras el preacuerdo, Morales ha vertido algunas críticas contra sus opositores y, sobre todo, contra la Iglesia Católica, una de las instituciones que actuará como "facilitadora" del diálogo. "Lamento mucho que el cardenal (...) defienda a la gente que defiende los intereses del imperio y no al pueblo", ha asegurado Morales en su discurso, en el que también pidió que las iglesias Metodista y Evangélica se incorporen a la mediación. Morales se refería a la presencia del cardenal Julio Terrazas, presidente de la Conferencia Episcopal de Bolivia, en la firma del preacuerdo por parte de los opositores, que tuvo lugar en un local de la capital de Santa Cruz perteneciente a la Iglesia Católica.

El presidente también ha introducido cambios sobre la metodología de trabajo fijada en el preacuerdo y propuso negociar a tiempo completo, a puerta cerrada y sin parar hasta que se concreten los pactos definitivos para no prolongar durante un mes o más las conversaciones, como sugiere el texto.

Cerco en Santa Cruz

Mientras se concreta el diálogo, las bases de Morales siguen movilizadas en el departamento de Santa Cruz para cercar su capital . Unos 5.000 campesinos bloquean el puente sobre el río Yapacaní, a cien kilómetros al norte de la ciudad de Santa Cruz, y no permiten el paso de vehículos desde 15 kilómetros al norte y otros tantos al sur.

Estos "marchistas", como se definen ellos mismos, piden la devolución de las instituciones estatales tomadas por los autonomistas en Santa Cruz y han añadido hoy una nueva reivindicación: la renuncia inmediata e irrevocable del prefecto regional, el opositor Rubén Costas. "Aquí no va a haber diálogo", han asegurado algunos de estos campesinos, al advertir de que no pararán hasta derrotar "a los corruptos" aunque lo pida el mismo Evo Morales.

Pero no parece que Morales vaya a desmovilizar a sus bases a pesar del inicio del diálogo. Este jueves, el presidente ha sellado un pacto con los líderes sindicales y movimientos sociales para que encabecen "las luchas" contra los grupos oligárquicos, terratenientes y "pro yanquis" del país.

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