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Ivins fue el único responsable de los ataques con ántrax

El FBI se dispone a cerrar el caso tras concluir que el científico, que se suicidó la semana pasada, actuó solo al enviar las cartas envenenadas, que causaron la muerte de cinco personas en 2001

Bruce Ivins, el científico que se suicidó la semana pasada, fue "el único responsable" de los envenenamientos por ántrax de 2001, que causaron la muerte de cinco personas y otras 17 resultaron heridas, según ha declarado este miércoles un fiscal federal. Las autoridades insisten en que las pruebas son concluyentes y dicen estar preparadas para cerrar el caso y dar a conocer los detalles de una investigación que ha llevado más de seis años: al parecer, el FBI determinó, mediante análisis de ADN, que la cepa de ántrax utilizada en los ataques de hace siete años era idéntica a una que manipulaba Ivins en el laboratorio del Ejército.

Además Ivins, que trabajaba en el laboratorio de biodefensa del Ejército en Fort Detrick (Maryland), fue incapaz de ofrecer una "explicación adecuada" sobre las horas extra que pasó en el laboratorio cuando se produjeron los ataques, según los primeros documentos que han salido ya a la luz, entre los que se incluyen varias órdenes de allanamiento del domicilio de Ivins.

Testimonios

Por otro lado, la prensa estadounidense está desvelando también declaraciones de amigos y allegados que afirman que Ivins se suicidó por la enorme presión que sufrió por parte del FBI. El diario The Washington Post cita a un científico amigo del acusado que menciona que el año pasado, cuando Ivins estaba de compras con su familia, un grupo de agentes se dirigió a él diciéndole: "Has matado a varias personas", para a continuación preguntar a su mujer: "¿Sabe que ha asesinado a gente?".

Además, y según el mismo testimonio, el FBI ofreció 2,5 millones de dólares al hijo de Ivins y el vehículo deportivo que él quisiese a cambio de que aportase pruebas contra su padre. La citada fuente aseguró que su hija recibió, mientras estaba hospitalizada, una visita de agentes policiales que le enseñaron fotos de las víctimas del ántrax para mostrarle "lo que había hecho" su padre.

Durante los últimos días se han conocido también inquietantes relatos de la terapeuta que trataba a Ivins por depresión y abuso de alcohol y somníferos, quien lo describe como un asesino vengativo. Sus amigos y algunos ex compañeros del laboratorio de biodefensa del Ejército en Fort Detrick, Maryland, en el que trabajaba, creen que ese comportamiento obedece a la presión que tuvo que soportar.

Más de seis años de investigación

Las víctimas del ántrax, que causa la enfermedad del mismo nombre, también llamada carbunco, recibieron correspondencia contaminada con esa bacteria. Las cartas se enviaban desde el estado de Nueva Jersey a medios de comunicación en Nueva York y Florida y a legisladores demócratas en el Congreso.

Los ataques se produjeron poco después de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra Washington y Nueva York, lo que agravó el estado de psicosis que ya existía en el país. Además, implicaron inversiones multimillonarias para llevar a cabo cambios en el servicio postal estadounidense.

Ivins, que trabajó durante 18 años en el desarrollo de vacunas contra el ántrax, estaba siendo investigado desde hace más de un año y había recibido la notificación de que el Departamento de Justicia estaba a punto de iniciar un juicio contra él por asesinato.