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Objetos en silencio por 84 vidas rotas

Una muestra recuerda a las víctimas de la AMIA a los 14 años del atentado

Sonreía Luis Fernando Kupchik, arquitecto de 42 años, en una foto junto a sus dos hijas y frente a la tarta de cumpleaños de una de ellas, Estefi. Diez horas después de esa imagen, a las 9.53 de la mañana del 18 de julio de 1994, Luis Fernando y otras 84 personas murieron en el atentado aún impune contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en Buenos Aires. Aquella imagen feliz y dos trofeos que Luis Fernando había ganado en fútbol aficionado, uno de ellos por la "mejor conducta 1992", se exponen hasta hoy en una pequeña muestra de pertenencias de las víctimas, que se llamó Objetos en silencio.

El viernes, el día en que se cumplieron 14 años de impunidad, se organizó un nuevo acto frente a la nueva sede de la AMIA y su presidente, Guillermo Borger, reclamó justicia contra los acusados del ataque terrorista, el ex presidente de Irán Akbar Hashemi Rafsanjani y otros ex funcionarios de ese país, y pidió a la jefa de Estado argentina, Cristina Fernández de Kirchner, que rompiera relaciones con Teherán.

"¿Cómo puede ser que la Justicia argentina señale a Irán y a altísimos funcionarios de ese país como responsables por el atentado y sigamos manteniendo relaciones diplomáticas?", se preguntó Borger. Luis Czyzewski, padre de una de las víctimas, afirmó que en los ocho meses de Gobierno de Cristina Fernández no se ha reforzado la presión argentina contra Irán. Ambos oradores destacaron que el pasado septiembre, el entonces presidente, Néstor Kirchner, criticó a Irán ante la Asamblea General de la ONU por su resistencia a extraditar a los ex funcionarios acusados por el fiscal Alberto Nisman.

La hija de Czyzewski, Paola Sara, tenía 21 años y había ahorrado 1.950 dólares para visitar Europa cuando el coche bomba contra la AMIA le interrumpió la vida. Estudiaba Derecho y quería premiarse con un viaje por sus buenas calificaciones. En la exposición que la AMIA organizó en un rincón del centro comercial Buenos Aires Design, en el barrio de Recoleta, se veía un papelillo con cuentas anotadas en lápiz y la cifra "$ 1.950" al final y también una cartera marrón.

El ex presidente argentino Carlos Menem (1989-1999), que ahora es senador y votó el jueves contra la subida impositiva a la soja que había dispuesto el Gobierno, también recibió reproches por parte del presidente de la AMIA, que le pidió al juez Ariel Lijo que lo investigara por las presuntas irregularidades en la investigación del ataque del terrorismo islámico. Además, uno de los portavoces del Gobierno en su conflicto con el campo, el piquetero Luis D'Elía, fue criticado en el discurso de Czyzewski, porque "actúa como representante oficioso y vocero de las posturas del Gobierno de Irán". La tercera y última oradora del acto fue la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto.

Una chaqueta de piel negra y un bolígrafo que llevaba Fabián Marcelo Furman el día en que murió en la AMIA, a los 30 años, estaban expuestas en el Buenos Aires Design. Soñaba con formar una familia. Berta Kozuk de Losz, de 67 años, ya había formado la suya. "Retrato de una idishe mame" (madre judía), decía un rótulo debajo de la foto de ella con sus nietos. También se exhibían un pañuelo y un collar de Berta. A unos metros, las botas y la camiseta del Club Atlético Sefaradí Argentino que usaba Cristian Adrián Degtiar. Según el relato de su historia, a los 21 años, Cristian estudiaba Derecho y "jugaba de tres".

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