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El alumno aventajado viene de los Andes

En medio de las turbulencias de sus vecinos, Perú es un remanso donde los economistas también revisan sus predicciones, pero hacia arriba. Los últimos indicadores son mejores incluso que las optimistas metas fijadas por el Gobierno.

El pasado mes de abril, último del que hay estadísticas disponibles, arrojó un aumento del producto interior bruto (PIB) del 13,25%, una cota que no se alcanzaba desde 1995. Con ése, ya suman 82 meses consecutivos de crecimiento y el Banco Central ha ajustado su proyección para el año al 8%, muy cerca del 8,3% de 2007, que fue la tercera mejor tasa de Suramérica, detrás de Venezuela y Argentina. A inicios del año, se esperaba un crecimiento de alrededor del 6%.

El gran motor de la economía peruana sigue siendo la minería, pero ahora son otros sectores los que más crecen, como la construcción, la manufactura y la agroexportación. La pobreza también se ha reducido más de lo esperado, al 39,3%, un índice todavía muy alto pero bastante mejor que el 49% que encontró Alan García al inicio de su Gobierno (2006). De cualquier forma, la distribución del ingreso sigue siendo muy desigual: mientras en la franja costera algunas regiones están muy cerca del pleno empleo, hay otras en la sierra donde la pobreza aún alcanza a más del 80% de la población.

Los analistas atribuyen la robustez de la economía a la férrea disciplina fiscal, al elevado nivel de reservas internacionales (más de 35.000 millones de dólares, un récord para el país) y a un boom exportador, entre otros factores. Como en toda la región, la única cifra que verdaderamente preocupa es la inflación, que en los últimos 12 meses (junio 2007-junio 2008) alcanzó un 5,71%, también por encima de lo esperado. El Gobierno asegura que la mayor parte de la inflación es "importada" y está relacionada con el alza del precio del petróleo. Pero no todo el mundo está de acuerdo con este argumento.