La baza más preciosa de la guerrilla

Colombia se anota un nuevo éxito en su lucha contra las FARC, en progresiva degradación por la deserción de miles de combatientes

El rescate de quince rehenes de las FARC, entre ellos los más emblemáticos, Ingrid Betancourt y tres contratistas estadounidenses, es el mayor triunfo que el Gobierno colombiano podía cosechar en un año cargado de reveses para la guerrilla.

Por la implicación de Francia y de Estados Unidos, la ex candidata presidencial y los tres contratistas eran la baza más preciosa de la organización armada en una negociación, pero además constituían el perfecto escudo humano frente a una eventual intervención militar. No en vano, en sus comunicaciones internas, los dirigentes del grupo armado se referían a Ingrid como la "joya colombofrancesa". En los ordenadores incautados a Raúl Reyes, número dos de las FARC muerto en su campamento en Ecuador, los jefes dejan claro en sus correos que retendrían a Ingrid el mayor tiempo posible. Ahora todo se les ha venido abajo. Los servicios de inteligencia llevaban muchos meses trabajando sigilosamente en este rescate, a sabiendas de que las familias nunca hubieran aceptado una intervención militar por el riesgo que entrañaba. Las autoridades no podían fallar.

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Al éxito de la operación ha contribuido sin duda la capacidad de infiltración de las fuerzas especiales, pero también la progresiva degradación del grupo terrorista, que se ha traducido en la imparable deserción de miles de combatientes y mandos medios. En este año, las FARC perdieron a tres de los siete miembros del Secretariado (el máximo órgano): Raúl Reyes, Iván Ríos (asesinado por su propio jefe de seguridad), y el jefe supremo, Pedro Antonio Marín, alias Tirofijo. Además, los ordenadores de Reyes han desvelado los secretos mejor guardados del grupo armado, desde sus negocios con el narcotráfico hasta sus conexiones internacionales.

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