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La carrera hacia la Casa Blanca

Obama hace historia al ganar la nominación demócrata a la Casa Blanca

Tras las primarias de Montana y Dakota del Sur, el senador se convierte en el primer candidato negro a la presidencia de EE UU

Barack Obama ha puesto hoy punto final a cinco meses de intensa batalla entre él y su rival Hillary Clinton, durante los que han votado casi 38 millones de personas en más de 50 Estados. El senador por Illinois ha hecho historia al ganar esta madrugada (hora española) la nominación demócrata a la Casa Blanca y convertirse en el primer candidato negro con aspiraciones reales de llegar a la presidencia de Estados Unidos. Lo ha logrado después de superar la marca de 2.118 delegados necesarios tras las primarias celebradas en Dakota del Sur y Montana, y gracias al apoyo de los superdelegados. Dana Perino, portavoz de la Casa Blanca, ha felicitado en nombre del presidente George W. Bush al senador Obama por ser "el primer candidato negro de un gran partido", síntoma de "lo mucho que hemos evolucionado".

En el emotivo discurso que ha pronunciado tras ganar las primarias de Montana y la nominación, el senador afroamericano ha elogiado con tono conciliador a Clinton por haber convencido a millones de votantes y ha destacado que él mismo ha mejorado su candidatura tras haber competido contra ella. También ha llamado a la unidad tras un proceso histórico de elecciones primarias en el que la división ha imperado dentro del Partido Demócrata.

"Esta noche hemos llegado al fin de una travesía histórica y al comienzo de otra", ha dicho Obama ante sus seguidores en St. Paul, en Minesota, la ciudad que acogerá la Convención Republicana en septiembre, a los que ha agradecido el apoyo recibido. "Hoy puedo estar delante de vosotros y decir que soy el candidato demócrata a la presidencia de EE UU", ha proclamado, dando por terminadas las primarias de su partido.

Obama ha ganado en Montana pero ha perdido en Dakota del Sur, donde al menos ha conseguido delegados suficientes para impulsar su candidatura. "La senadora Clinton ha hecho historia en esta campaña, no sólo porque es una mujer que ha hecho algo que ninguna otra había logrado, sino porque es una líder que inspira a millones de estadounidenses con su fortaleza, su coraje y su compromiso con las causas que nos han traído hasta aquí", ha señalado.

Durante su intervención, el senador por Illinois ha aprovechado para criticar al que será su rival en las presidenciales de noviembre, el republicano John McCain, al que Obama acusa de no diferenciarse mucho del presidente Bush.

Obama se ha mostrado en desacuerdo con la promesa de McCain de continuar con la estrategia actual en Irak: "Debemos ser cuidadosos al salir de Irak como descuidados fuimos al entrar. Pero debemos comenzar a salir. Es tiempo de que los iraquíes tomen la responsabilidad de su futuro", ha remarcado Obama, que aspira a convertirse en el primer presidente afroamericano de su país.

Respaldo de los superdelegados

En las horas previas a proclamarse vencedor, Obama ha obtenido el respaldo de un número suficiente de superdelegados para asegurarse la victoria. Una veintena de superdelegados -cargos electos del partido y notables que tienen libertad para decidir a quién apoyan- han anunciado su total respaldo al senador de Illinois, entre ellos Jimmy Carter.

Además de los superdelegados que se han adherido a Obama, el senador ha sumado otros diez delegados que habían comprometido su voto para el senador John Edwards, que abandonó la carrera presidencial en enero pasado.

"La gran esperanza blanca"

Bautizado por algunos como "la gran esperanza blanca", por encarnar el sueño de reconciliación en un país con profundas divisiones raciales, Obama ganó relevancia en el panorama político estadounidense durante la convención nacional del Partido Demócrata en Boston, en 2004.Fue allí donde pronunció el discurso programático en el que instó a cerrar las heridas raciales abiertas en el país. "No hay un EEUU blanco y un EEUU negro, sino los Estados Unidos de América", dijo entonces. Además de conciliatorio y unificador, el suyo fue también un mensaje de esperanza, ingredientes que impregnan desde entonces su inconfundible retórica.Su esperanza, según él mismo proclama, "es la de los esclavos entonando cánticos de libertad frente a la lumbre, la de los inmigrntes que emprenden rumbo a costas lejanas" y, como no, la de Barack, "un niño delgaducho" de padre negro y madre blanca que creyó que en EE UU también había un lugar para él.

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