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Nepal pone fin a 240 años de monarquía

La Asamblea Constituyente aprueba poner fin a la monarquía y proclama la República de Nepal.- El rey tiene dos semanas para dejar el palacio, que será convertido en un museo

Nepal se ha convertido en una república. La Asamblea Constituyente ha aprobado hoy con abrumadora mayoría el fin de 240 años de monarquía, una de las demandas clave de los ex rebeldes maoístas para poner término a una década de guerra que dejó más de 13.000 muertos. De esta forma, el rey Gyanendra tendrá dos semanas para desalojar el palacio real en Katmandú, que será convertido en un museo.

La reunión histórica de los miembros electos de la Asamblea ha estado salpicada, sin embargo, por la explosión de dos artefactos en las inmediaciones del edificio antes de realizarse la votación, que dejó cuatro heridos, uno de ellos un oficial de seguridad. Con 560 votos a favor y cuatro en contra, los asambleistas han aprobado la moción que acaba con más de dos siglos de monarquía.

El Gobierno ha dicho al rey Gyanendra que en caso de no salir del palacio de Narayanhity, será expulsado. El ahora ex monarca ha hecho pocos comentarios acerca de sus planes futuros, pero sí ha manifestado su intención de permanecer en Nepal.

Este día histórico ha amanecido con diferencias. Al menos un millar de personas se ha congregado esta mañana en las cercanías de la Asamblea para protestar contra el recién nombrado grupo constituyente. Pese al acuerdo de paz de noviembre de 2006, los desacuerdos políticos aún persisten entre los maoístas, que tienen mayoría en la Asamblea, y otras grandes formaciones, como el Partido Marxista-Leninista. Representantes de unos y otros se han reunido para llegar a un acuerdo que permita la celebración de la primera sesión constituyente que se ha celebrado con 10 horas de retraso.

El desprecio con que Gyanendra -rey desde que en 2001 una matanza palaciega acabara con la vida de su hermano, el rey Birendra, y la del príncipe heredero- ha tratado a la clase política nepalí y a su pueblo facilitó el compromiso entre el Ejército, la guerrilla y los partidos para instaurar la República.