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Brasil busca a un cura que volaba en el cielo con 1.000 globos

La Fuerza Aérea y Marina del país suramericano intentan dar con el sacerdote desaparecido en el mar

La última imagen que se tiene del sacerdote brasileño Adelir de Carli es la de un hombre surcando el cielo sostenido por 1.000 pequeños globos de vivos colores. ¿Qué hacía este hombre ahí arriba? El cura católico, de 42 años, quería batir un récord de vuelo sostenido por globos y recaudar dinero por una buena causa. Pero su aventura se ha convertido en una búsqueda angustiosa en el mar tras desaparecer el religioso arrastrado por el viento.

Ahora, la Fuerza Aérea y la Marina brasileña -con dos aeronaves y embarcaciones militares y pesqueras- se han movilizado para encontrar a Adelir de Carli, informó ayer el canal TV Globo. De Carli partió el pasado domingo del puerto de Paranaguá, en el sureño Estado de Paraná, con destino a Cascavel o Maringá, ciudades del mismo Estado.

Con su hazaña, el sacerdote tenía como objetivo llamar la atención y recaudar fondos para un proyecto que él ideó a fin de ayudar a los camioneros que llegan al puerto de Paranaguá. El dinero se emplearía para la construcción de la sede de su proyecto.

Sin embargo, el mal tiempo lo desvió hacia el litoral del vecino Estado de Santa Catarina y se adentró en el mar para no dejar rastro. Antes de perderse, el cura pudo pedir ayuda por teléfono móvil a las autoridades portuarias de Santa Catarina: "Necesito ponerme en contacto con el personal de tierra para que me enseñen a usar el GPS, es la única forma que tengo para dar a conocer mi latitud y altitud y sepan dónde estoy", éstas fueran las últimas palabras del sacerdote antes de que se perdiera su rastro.

Denise Gallas, coordinadora de la parroquia donde De Carli trabajaba, ha declarado que cuando llamó por teléfono, siete horas después de su partida, el cura se encontraba sobre el océano.

Llevaba agua y cereales

El capellán llevaba en su extraña aeronave agua, barritas de cereales y cápsulas energéticas. Además, tenía en su asiento pequeñas bolsas de aire comprimido que podían inflarse por si era necesario un aterrizaje de emergencia, algo que podría haber ocurrido dada la gran cantidad de islas que hay en la zona de su desaparición.

"Encontramos unos pedazos de globos a lo largo de la costa", ha declarado Joao dos Santos Junior, subcomandante del cuerpo de bomberos de Sao Francisco do Sul.

No era la primera vez que el religioso volaba, el pasado 13 de enero recorrió de la misma forma 110 kilómetros en cuatro horas, entre Paraná y la vecina ciudad argentina de San Antonio.