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Prohibido el primer encuentro de solteros y solteras en Marruecos

Las autoridad de Marraquech instan a suspender la cita porque incluía una noche de hotel

No era un Speed Dating, o las multicitas de siete minutos, que se practican en Europa, pero iba a ser, según los organizadores, el primer encuentro entre hombres y mujeres solteros o divorciados del mundo árabe que deseaban formar pareja. La Wilaya (Gobierno Civil) de Marraquech lo ha prohibido.

"El baile de la segunda oportunidad" era el nombre que Starisaxion, una empresa de relaciones públicas de Casablanca, había dado a la primera reunión de solteros marroquíes, prevista en Marraquech para el primer fin de semana de abril. La anunciaba en algunos medios francófonos, Tel Quel o L'Economiste, que leen las elites de Marruecos, con una publicidad en la que aparecían dos manos, la de una mujer y un hombre, con sus respetivos anillos de casados, encima de un ramo de rosas.

"Las casamenteras han desaparecido de las ciudades y los jóvenes profesionales de ambos sexos carecen de lugares donde encontrarse, donde tirarse los tejos y, acaso, empezar a formar pareja", afirma Nicole Banon, gerente de Starsaxion. "Hay una necesidad e intenté paliarla con esa idea", añade esta marroquí perteneciente a la minoría judía.

En Marruecos hay que guardar las formas. Por eso el evento empezaba con un cóctel, y después con unas charlas sobre las virtudes del matrimonio a cargo de una socióloga, Soumaya Naamane Guessous, y de un psicólogo, Ariel Simone. A continuación los participantes cenaban y, por último, bailaban al son de una orquesta antes de retirarse a sus habitaciones individuales del lujoso hotel Kenzi Semiramis.

La velada y la noche de hotel costaban 2.900 dirhams (260 euros), una cantidad elevada para Marruecos, a la que había que añadir el viaje hasta Marraquech. En consecuencia, todos los que se apuntaron poseían un alto poder adquisitivo. "La mayoría eran jóvenes ejecutivos o empresarios de las grandes ciudades", señala Nicole Banon.

A la gerente no le sorprendió el perfil profesional de los asistentes, pero sí que la mayoría fueran mujeres. "Hasta que nos vimos obligados a suspender el evento tuvimos 160 inscripciones, de las que el 60% eran mujeres", precisa. "De todas formas, para no dar demasiado el cante íbamos a limitar a cien participantes el número de participantes en el primer encuentro", añade. Para apuntarse era necesario aportar un certificado de celibato o demostrar que se era divorciado.

A Banon le llamó también la atención que, a veces, eran los hijos de un padre viudo o el empresario paternalista que tenía a sus órdenes a jóvenes mujeres los que la llamaban para recabar información e incluso intentar inscribir a su progenitor o a sus subordinadas.

En los últimos días de abril la gerente recibió, sin embargo, en Marraquech la visita de personas que considera afines a la Wilaya (Gobierno Civil) que le dieron a entender que era conveniente cancelar la convocatoria porque la noche de hotel atentaba contra las buenas costumbres y la moral. "Llegaron a sugerirme que organizara el encuentro en Madrid", recuerda Nicole Banon.

La gerente se muestra desconcertada. "¿Será la presión ambiental islamista la que les ha incitado a darme ese consejo?, se pregunta antes de contestarse a sí misma: "Pero si lo que íbamos a hacer era fomentar el matrimonio".

Starsaxion acató y suspendió la cita, pero no se da por vencida. Se dispone a convocar otro encuentro de solteros y solteras, el 10 y 11 de mayo en Marraquech, pero esta vez no incluirá el hotel que cada uno de los participantes deberá buscar por su cuenta", explica Nicole Banon.