Gobierno y oposición acuerdan compartir el poder en Kenia

Según el pacto, a la oposición le corresponde la elección del primer ministro, que tendrá la autoridad de coordinar y supervisar las funciones ejecutivas del Gobierno

El Gobierno y la oposición de Kenia han suscrito hoy un acuerdo para compartir el poder y poner fin a la crisis política y social que vive el país desde las elecciones de diciembre y que ha causado cerca de un millar de muertos y cientos de miles de desplazados. El ex secretario general de Naciones Unidas Kofi Annan, que ha actuado de mediador ante el Gobierno de Mwai Kibaki y el líder del opositor Movimiento Democrático Naranja (OMD), Raila Odinga, ha logrado el entendimiento entre las partes tras semanas de difíciles negociaciones.

"Hemos llegado a un entendimiento sobre un acuerdo de coalición", ha informado Annan tras reunirse con el presidente Kibaki, con Odinga y con el jefe de la Unión Africana, el presidente de Tanzania, Jakaya Kikwete. "Esta tarde las dos partes han completado el punto tres de la agenda para resolver la crisis política".

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El punto 3 de la agenda se refería a las medidas para compartir el poder entre el Gobierno y la oposición, un tema que mantenía estancadas las negociaciones entre las dos partes desde hace varios días. Annan ha informado, después de la ceremonia de la firma, que el primer ministro será un miembro del Parlamento, y será designado por el partido mayoritario o por la coalición política que consiga la mayoría, que actualmente es el ODM.

El primer ministro, según Annan, tendrá la autoridad de coordinar y supervisar las funciones ejecutivas del Gobierno. El primer ministro y los dos vice primer ministros sólo serán reemplazados si el Parlamento aprueba una moción de censura. La coalición gobernante, ha agregado, sólo quedará disuelta si

se disuelve el Parlamento.

"Este consenso fue necesario para la supervivencia del país", ha dicho Annan al lado de Kibaki y Odinga.

La reunión de hoy ha sido la primera en un mes en que Odinga y Kibaki se sientan a la misma mesa, tras los desencuentros surgidos tras los primeros contactos.

Kenia se deslizó a una crisis política primero y étnica después tras las elecciones del 27 de diciembre. En ellas salió reelegido Kibaki, pero la oposición, avalada por los observadores internacionales, denunció un fraude masivo. Odinga acusó al presidente de fabricarse directamente los 300.000 votos que necesitaba para vencer. El líder del MDN sacó a sus seguidores a la calle y estalló la violencia. Con la excusa de rivalidades políticas, las distintas etnias del país la emprendieron con las otras: los lúos, la etnia de Odinga, mayoritaria, se lanzaron a por los kikuyu, la etnia de Kibaki, y éstos devolvieron los golpes. En total, cerca de un millar de muertos y 250.000 desplazados en unas semanas de violencia que pusieron al borde del abismo uno de los países más prósperos y estables de África.

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