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El europeísta Borís Tadic gana la segunda vuelta de las presidenciales serbias

La participación ha sido del 67%, un dato que ha favorecido al actual jefe del Estado

Serbia ha elegido a Europa. El presidente Borís Tadic ha ganado la segunda vuelta de las elecciones presidenciales celebradas ayer por 120.000 votos, según los datos ofrecidos anoche por el Centro para Elecciones Libres y Democracia (CeSID), que le otorgan la victoria con 50,5%% frente al 47,9% del candidato del Partido Radical, Tomislav Nikolic, quien anoche felicitó a su rival ("esta vez ha ganado el miedo") y anunció que la batalla de fondo continúa. La altísima participación, próxima al 70% -un 9% más que hace 15 días, que ya fue histórica—ha sido decisiva.

El mensaje repetido machaconamente por el presidente Tadic, convirtiendo estas elecciones en una repetición del movimiento que derribó a Slobodan Milosevic el 5 de octubre de 2000, ha funcionado. El dilema, dictadura o democracia, caló en una población que ha acudido a votar en masa pese a la decepción que muchos sienten por la política del Partido Democrático y de su líder Tadic, a quien consideran demasiado contemporizador y poco decidido. Esta victoria es más una prórroga, que un entusiasta cheque en blanco.

Kosovo no ha estado tan obsesivamente presente en la segunda vuelta, algo que benefició a Tadic, cuya campaña ha sido esta vez mucho más directa y efectiva, lo contrario que la Nikolic, que perdió fuerza y moderación. La independencia de la todavía provincia serbia bajo administración de la ONU podrá esperar, quizá unas semanas, no más allá de marzo, para dar tiempo al hombre por el que apuesta la Unión Europea a situar sus piezas.

Nada más anunciarse los primeros resultados, miles de personas se lanzaron a las calles encaramadas en vehículos adornados con banderas de Serbia y del Partido Democrático. El sonar de las bocinas parecía proceder más de la salida de un partido de fútbol que de una victoria política que parece salvar a Serbia del abismo. Al menos, de momento.

El primer ministro, Vojislav Kostunica, que preside un inestable Gobierno de coalición con el partido de Tadic y no pidió ningún momento pidió el apoyo para su socio, tardó en salir a votar. Por la mañana lo habían hecho los candidatos. Nikolic fue catastrofista: "Sin mí, Serbia no tiene futuro. Es un país en declive, inundado de promesas incumplidas y grandes expectaciones". Tadic, insistente: "Esto es un referéndum. Estoy seguro de que elegiremos el camino de Europa. Estoy convencido de que este país quiere algo mejor que regresar al aislamiento".

Aunque el puesto de presidente de Serbia carece de poderes ejecutivos, proyecta una imagen de liderazgo. Que sea uno u otro tiene un gran simbolismo en un país en el que los símbolos lo son todo. Pero si en algo están de acuerdo los serbios es que la de ayer fue sólo una batalla en la guerra entre las dos Serbias, la europea y la reaccionaria. Siguiente cita: caída del Gobierno de Kostunica (uno de los perdedores de ayer) y elecciones generales anticipadas. La duda es si esperarán a perder legalmente Kosovo o será una última y desesperada jugada para ganar más tiempo e intentar posponer aún más la independencia.