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El Gobierno de Kenia acusa a los opositores de Odinga de llevar a cabo una "limpieza étnica"

El presidente de la Unión Africana, John Kufour, y el premio Nobel de la Paz, Desmond Tutu, viajan a Nairobi para mediar en busca de la reconciliación

Los disturbios generados a causa de las elecciones presidenciales de Kenia se han cobrado la vida de más de 300 personas, el doble de la cifra oficial hecha pública por el recién elegido gobierno de Mwai Kibaki. Diferentes organizaciones locales e internacionales de Derechos Humanos que operan en Kenia así lo denuncian mientras la ola de violencia no cesa en el país. Este grupo de organizaciones además asegura que más de 100.000 ciudadanos se han visto obligados a abandonar sus hogares por las luchas políticas y tribales que se han registrado.

La violencia en Kenia ha despertado la preocupación sobre un aumento de la inestabilidad en el este de África, por lo que John Kufuor, presidente de Ghana y de la Unión Africana ha preparado una misión de mediación que busque detener los sangrientos disturbios producto de los disputados resultados electorales. Asimismo, el ganador del premio Nobel de la Paz, el arzobispo Desmond Tutu ha llegado hoy a Kenya para ofrecer su ayuda. Mientras el ambiente de caos reina en el país, la situación política, tres días después de la jura como presidente de Mwai Kibaki, está lejos de estabilizarse instigada con el cruce de acusaciones entre los dos rivales políticos.

En medio del creciente clamor para que regrese la tranquilidad al país, Estados Unidos y Reino Unido -antiguo colonizador de esta nación del este de África- han hecho un llamamiento a la moderación y el diálogo. El primer ministro británico, Gordon Brown, ha informado hoy que Kufour irá personalmente a Kenia para reunirse con Kibaki y y el líder opositor Raila Odinga mañana jueves.

Kibaki "les pedirá a sus partidarios finalizar la violencia y trabajará con ambas partes para asegurar que se produce la reconciliación y quizás de que haya una oportunidad para que alguna gente que ahora está en la oposición pueda formar parte de un gobierno de unidad nacional", ha dicho Brown en un comunicado.

El presidente Kibaki ha acusado al líder opositor, Raila Odinga, como responsable directo de la explosión de violencia en la que se encuentra sumido el país. "Los seguidores de Raila Odinga están involucrados en la limpieza étnica", ha dicho el actual presidente. Ministros del gobierno han calificado las acciones de Odinga de "genocidios". Desde que Kibaki se declaró vencedor de unos disputados comicios, jóvenes de la etnia luo que apoyan a Odinga y de la kikuyu que defiende la elección de Kibaki se enfrentaron en los suburbios de Nairobi. A su vez, en otras ciudades como Kisumu, feudo de los seguidores de Odinga, los enfretamientos entre las fuerzas de seguridad y los opositores dejaron decenas de muertos.

Pese el presidente Kibaki ha invitado a todos los diputados del parlamento, dominado por la oposición, a una reunión en la sede del Gobierno en Nairobi, en lo que se ve como un acercamiento por parte de Kibaki para calmar la situación.

Fraude electoral

Sin embargo, el ambiente sigue caldeado. La última nota al respecto llega por parte del presidente de la Comisión Electoral de Kenia, Samuel Kivuitu, que ha reconocido que no sabe si el presidente Kibaki ganó las elecciones del pasado jueves, según unas declaraciones que le atribuye hoy el periódico local The Standard.

"No sé si Kibaki es el ganador", publica en portada The Standard, uno de los dos más importantes de Kenia. El recuento de votos de los comicios ha sido duramente criticado por observadores internacionales, que ponen en duda la pureza del proceso. La oposición considera que Kibaki fue declarado ganador con un millón de votos fraudulentos.

El presidente de la Comisión Electoral ha dicho que trabajó "bajo una fuerte presión" por parte del Partido de Unidad Nacional (PNU), de Mwai Kibaki, del Movimiento Democrático Naranja de Kenia (ODM-K), y de Musyoka Kalonzo, tercero en los resultados oficiales.

"No me dejaban trabajar", se lamenta Kivuitu. "Durante los dos días posteriores a los comicios recibí numerosas llamadas procedentes de ambos partidos para que publicara inmediatamente los resultados finales", ha agregado.

Kivuitu también ha reconocido que algunos miembros del gobierno amenazaron con recoger el certificado del ganador. "Sólo yo tengo la potestad de entregar el certificado al ganador y algunos ministros, como el de Justicia, trató de arrebatármelo".

La publicación de la entrevista ha vaciado los quioscos de la capital de todos los ejemplares del periódico. El presidente de la comisión admite que se han producido irregularidades y que el deber de la oposición es "acudir a los tribunales inmediatamente".

"Afortunadamente recibimos muestras de apoyo de la comunidad internacional, especialmente la Unión Europea, que nos recomendó que no hiciéramos públicos los resultados hasta estar completamente seguros de los mismos".

Kivuitu reconoce que estuvo a punto de dimitir en pleno proceso de recuento, aceptó la responsabilidad de los errores cometidos por él y los otros 22 miembros de la comisión, y recomienda que se inicie una investigación totalmente independiente para verificar los datos publicados.