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El OIEA confía en que el informe del espionaje de EE UU sirva para rebajar la tensión con Irán

Bush: "Hay que continuar la presión internacional porque Irán sigue siendo una amenaza"

Washington / Teherán

El director del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), el egipcio Mohamed el Baradei, ha confiado en que el último análisis del espionaje estadounidense sobre la amenaza nuclear iraní ayude a desactivar la crisis que enfrenta a la comunidad internacional con el régimen de los ayatolás."Esta nueva evaluación de EE UU debería ayudar a mitigar la crisis actual. Al mismo tiempo, debe impulsar a Irán a trabajar activamente con el OIEA para aclarar aspectos específicos de su pasado y su presente programa nuclear", ha asegurado El Baradei en un comunicado emitido en Viena.

El Premio Nobel de la Paz 2005 ha dicho que recibió con "gran interés" la información de inteligencia estadounidense en la que se asegura que Irán habría detenido en otoño de 2003 sus planes para dotarse de armas nucleares. Esa información, avalada por las 16 agencias de inteligencia estadounidenses, "coincide" con los datos que la agencia nuclear de la ONU ha venido transmitiendo hasta ahora, ha recordado el diplomático egipcio.

Sin pruebas concretas

"Aunque Irán todavía debe aclarar algunos aspectos importantes de su pasado y sus presentes actividades nucleares, el OIEA no tiene pruebas concretas de un programa de armas nucleares en marcha de instalaciones nucleares no declaradas en Irán", ha insistido el director del OIEA.

El Baradei ha pedido "a Irán que acelere su cooperación con el OIEA", al tiempo que ha instado "a todas las partes interesadas a entrar sin demora en unas negociaciones" para lograr una solución "amplia y duradera que normalice la relación entre Irán y la comunidad internacional".

"Irán fue, es y será peligroso"

Distinta valoración ha hecho el presidente estadounidense, George W. Bush, que ha insistido en el peligro que representa para la comunidad internacional el régimen iraní. Irán "fue, es y será peligroso" si desarrolla su programa de enriquecimiento de uranio, ha dicho Bush. "Nada ha cambiado (...) Irán debe ser tomada en serio como una amenaza a la paz", ha afirmado Bush en una conferencia de prensa en la Casa Blanca, al comentar el informe de inteligencia difundido ayer en EE UU, en el que se afirma que Teherán paralizó su programa nuclear en 2003.

El mandatario norteamericano ha dicho que tuvo acceso al informe la semana pasada, por lo que no sabía sus resultados cuando advirtió en septiembre pasado a la comunidad internacional de que si quería evitar una III Guerra Mundial debía impedir el desarrollo del programa nuclear iraní.

"Considero este estudio como una señal de advertencia de que ellos tenían ese programa, y de que cesaron ese programa", ha dicho Bush. "Es una señal de advertencia porque podrían reanudar ese programa",

El Gobierno de Irán ha celebrado la publicación de un informe de la inteligencia estadounidense que asegura que el régimen de Teherán puso freno a su programa de armas nucleares en 2003, aunque sigue manteniendo actividades que podrían conducir a esas armas, como el enriquecimiento de uranio. Según Teherán, el informe contradice las afirmaciones de Bush, de que el programa nuclear iraní está encaminado a conseguir armas atómicas y prueba que en realidad sólo busca dotarse de energía nuclear civil.

Preguntado por el informe, el ministro de Exteriores iraní, Manuchehr Mottaki, ha dicho que "es natural que le demos la bienvenida, porque esos países que en el pasado tenían preguntas y ambigüedades sobre el caso, corrigen ahora su punto de vista de forma más realista". "Le está quedando claro a todo el mundo que la naturaleza pacífica del programa nuclear iraní". por su parte, el portavoz del Gobierno, Gholam Hosein Elham, considera que las "alegaciones [de Washington] sobre las actividades nucleares de Irán eran pura mentira. Deben pagar el precio por sus acusaciones".

Ayer se hizo público el Informe de la Inteligencia Nacional, el más respetado de las 16 agencias que conforman el espionaje estadounidense. Dicho documento sostiene que Irán puso en suspenso su programa para hacerse con la bomba atómica en 2003. Reconoce que mantiene algunas actividades y desarrolla algunas tecnologías, como el enriquecimiento de uranio, que pueden servir para construir bombas atómicas y que podrían posibilitar que el régimen de los ayatolás se hiciera con armas nucleares entre 2010 y 2015.

Precisamente el fin del programa de enriquecimiento de uranio es lo que la ONU exige a Teherán para comenzar a negociar una salida al conflicto que enfrenta a Teherán con la comunidad internacional. De hecho, tras el informe del director del Organismo Internacional de la Energía Atómica, dependiente de la ONU, que la semana pasada constató que el enriquecimiento de uranio continúa, Irán se enfrenta a un tercer paquete de sanciones internacionales, que defienden EE UU, Francia y Reino Unido, mientras que sus otros dos compañeros en el Consejo de Seguridad de la ONU, China y Rusia, se oponen a más sanciones.

La publicación del informe puede ser un obstáculo para EE UU a la hora de convencer a los miembros del Consejo de Seguridad de la necesidad de aprobar un tercer paquete de sanciones económicas y diplomáticas contra Irán. No obstante, las sanciones tendrían como excusa la no suspensión del enriquecimiento de uranio, un proceso que tiene aplicación tanto civil como militar y que está acreditado que Irán mantiene.

Más presión

No lo ve de la misma manera el Gobierno israelí. Por un lado, su primer ministro, Ehud Olmert, ha dicho que continuará sus esfuerzos concertados con EE UU para impedir que irán se haga con la bomba atómica. Por otro, el ministro israelí de Defensa, Ehud Barak, considera que el informe de la inteligencia estadounidense es incompleto, no proporciona una imagen completa de la situación y que Irán probablemente ha reiniciado su programa de armas atómicas. "Parece que Irán en 2003 suspendió por un cierto tiempo su programa nuclear militar, pero hasta donde sabemos, probablemente lo ha reiniciado desde entonces", ha dicho Barak, por lo que Israel no cambiará su política hacia Teherán.

Tampoco Reino Unido ha recibido el informe con los brazos abiertos y prefiere que se mantenga la presión diplomática internacional sobre Teherán. "Creemos que el informe justifica las acciones que la comunidad internacional ya ha llevado a cabo para mostrar la magnitud del programa nuclear iraní y para poder restringir su alcance y aumentar la presión sobre el régimen para que cese sus actividades de enriquecimiento de uranio", ha dicho un portavoz del primer ministro británico, Gordon Brown.