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Reportaje:

Adiós a las armas

Estados Unidos ignora el paradero de más de la mitad de los Kalashnilov y pistolas cedidos a Irak

Estados Unidos desconoce el paradero de 190.000 fusiles de asalto Kalashnikov AK-47 y pistolas entregadas a las fuerzas de seguridad en Irak, parte de las cuales podrían estar en manos de los insurgentes, según temen funcionarios norteamericanos citados hoy por The Washington Post.

Un informe de la Oficina de Auditoría del Gobierno de Estados Unidos remitido al Congreso norteamericano revela que, a julio de 2007, el Departamento de Defensa carece de procedimientos aceptables para controlar documentalmente el destino del equipamiento entregado a las fuerzas de seguridad en Irak.

Según el citado informe de la Oficina de Auditoría del Gobierno de Estados Unidos (GAO, por su siglas en inglés), el Departamento de Defensa ha admitido las recomendaciones sobre la necesaria mejora del control documental de las entregas de material militar a las fuerzas de seguridad iraquíes, que asegura está investigando.

Los mandos de las fuerzas multinacionales entrevistados para la auditoría entre marzo de 2006 y julio de 2007 atribuyeron a la falta de personal y la ausencia de directrices el descontrol contable sobre las armas entregadas a las fuerzas de seguridad iraquí, así como a la falta de un registro central.

19.200 millones

Según los datos de la auditoría, desde 2003 Estados Unidos ha destinado 19.200 millones de dólares a la creación de las fuerzas de seguridad iraquíes, incluidos al menos 2.800 millones de dólares para la compra y transporte de su equipamiento.

El documento recuerda a los congresistas que el Pentágono ha solicitado recientemente para el año fiscal 2008 otros 2.000 millones de dólares para este propósito.

The Washington Post recuerda que entre 2004 y 2005 el general estadounidense David Petraus, que ahora es el máximo jefe militar norteamericano en Irak, estaba al mando del adiestramiento de las fuerzas de seguridad iraquíes.

El diario señala también que un alto funcionario del Pentágono admitió que algunas armas podían ser empleadas contra las tropas estadounidenses y recordó que la brigada iraquí creada en Faluya en septiembre de 2004 desertó rápidamente y volvió sus armas contra los estadounidenses.

Rachel Stohl, analista del Centro para la Información de la Defensa, declaró al diario que "no tienen ni idea de donde están (las armas), parece que Estados Unidos está armando involuntariamente a los malos".

Sin embargo, el informe de Amnistía Internacional de junio de 2006 "El AK-47: la maquina de matar mundialmente preferida" señala sobre los "nuevos vendedores del Kalashnikov" que uno de los más "significativos" compradores en los 2 últimos años del fusil de asalto producido por antiguos países del bloque soviético es el Departamento de Defensa estadounidense.

Dicho documento explica que más de 350.000 Kalashnikov fueron sacados de Bosnia-Herzegovina y Serbia con "aparente" destino a Irak por contratistas privados estadounidenses que operaban por cuenta del Departamento de Defensa norteamericano.

Añade el informe que parte de los rifles de asalto Kalashnikov, que supuestamente tenían como destino Irak, fueron transportados por la compañía de charter de Moldavia Aerocom, implicada en 2002 en una red de contrabando de armas de Serbia a Liberia, país entonces bajo embargo de Naciones Unidas.

Ese cargamento de Kalashnikov, con falso destino final en Nigeria, fue desviada a Liberia y empleada en las atrocidades perpetradas por las fuerzas de Charles Taylor, según recuerda el informe de AI.