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Un individuo mata a tiros a 32 personas en una universidad norteamericana

Se trata de la mayor matanza en un centro educativo de la historia del país.-Al menos cuatro estudiantes españoles cursan en la universidad atacada

Un individuo armado ha causado este lunes la peor matanza en un centro educativo de la historia de Estados Unidos, al abatir a tiros a al menos 32 personas, en su mayoría estudiantes, y herir a varias decenas más. La tragedia se ha producido en dos actos, separados por un par de horas, dentro del campus universitario, y ha tenido lugar en un dormitorio y en uno de los edificios para las clases de Ingeniería. El agresor se ha quitado la vida posteriormente, según ha confirmado la policía. En la memoria colectiva pesa la tragedia del instituto de Colombine, en el Estado de Colorado, donde hace ocho años dos adolescentes mataron a tiros a 13 personas.

Karin Wolfson, del departamento de Relaciones Internacionales, ha reconocido a ELPAIS.com que hay al menos cuatro estudiantes españoles en esta universidad. No obstante, no ha podido confirmar si alguno de ellos se encuentra entre las víctimas.

El presidente Bush ha lamentado la matanza y ha ofrecido ayuda federal para la investigación de los hechos. "Nuestra nación está conmocionada y entristecida por la noticia de los tiroteos (...) Laura y yo y muchos en toda la nación estamos rezando por las víctimas y sus familias" y todos los afectados por "esta terrible tragedia", ha dicho el presidente durante unas breves declaraciones desde la Casa Blanca.

Los hechos se han ido conociendo con cuentagotas a través de los grandes medios, incluida la CNN, pero sobre todo gracias a la página de Internet de la universidad (www.vt.edu) y de las informaciones aportadas por los propios estudiantes. Desde un principio, estos testimonios describían el "caos" que se vivía en esos momentos en el recinto universitario, explicando además cómo algunos chicos se lanzaron por la ventana para escapar del agresor.

La reconstrucción de la matanza

Según la reconstrucción realizada por el director de la universidad Virginia Tech, Charles Steger, los servicios de emergencia recibieron la primera alerta a las 7.15. Cuando acudieron a uno de los colegios mayores de la universidad, conocido como Ambler Johnston Hall y donde viven 895 estudiantes, al menos dos personas habían muerto en uno de los dormitorios. El asesino no pudo ser apresado. Además, las clases no fueron suspendidas hasta la espera de conocer el alcance de las noticias que llegaban. Según la policía, en esos momentos había informaciones para pensar que el tirador había abandonado la universidad.

Alrededor de dos horas después, volvió a actuar, en esta ocasión en la facultad de ingeniería Norris Hall, situada al otro lado del campus universitario, a unos centenares de metros de distancia. En este segundo tiroteo han muerto la mayoría de víctimas. El tirador se ha quitado la vida tras la matanza, según ha confirmado la policía en rueda de prensa.

"Tragedia de dimensiones monumentales"

El centro se encuentra a 434 kilómetros al suroeste de la capital norteamericana, Washington DC. El campus tiene una extensión de 1.502 hectareas (un campo de fútbol tiene un área de una hectárea) y en él estudian unas 25.000 personas. Según ha explicado Steger en una rueda de prensa, "la universidad está conmocionada y horrorizada" por esta "tragedia de proporciones monumentales". Evidentemente, este martes no habrá clase en el centro, donde padres y responsables docentes se reunirán para "empezar a afrontar la tragedia".

Hace una semana, este centro sufrió una amenaza de bomba falsa. Hace ocho meses, un enfermó se escapó de un hospital y mató a un policía y a un guardia de seguridad.

La peor tragedia en un centro educativo de EE UU

El debate sobre el acceso a las armas y la cultura de la violencia volverá a sacudir con total seguridad a la sociedad estadounidense después de la matanza perpetrada por un solitario asaltante en la Universidad de Virginia, que se ha convertido en el tiroteo más grave registrado en la historia reciente de Estados Unidos.

En la memoria colectiva aún permanece el asalto al instituto Colombine, en Colorado. Hace ahora casi ocho años, el 20 de abril de 1999, dos adolescentes, Eric Harris y Dylan Klebold, menores de 18 años, abrían fuego contra sus compañeros de instituto en la pequeña localidad de Colombine. Tras matar a 13 personas y herir a 24, los jóvenes se suicidaron, dejando en estado de socka la sociedad estadounidense, y provocando un intenso y agrio debate en torno a la educación y el control de armas.

La tragedia de este lunes deja pequeña la ocurrida el 1 de agosto de 1966, cuando Charles Whitman, un experto tirador, terminó con la vida de 15 personas, incluida su madre y su esposa, al disparar contra el alumnado de la Universidad de Texas, en Austin.

El último tiroteo que concentró la atención de la opinión pública sobre el problema del acceso a las armas de estudiantes tuvo lugar el pasado año cuando un desconocido accedió a una pequeña escuela amish del condado de Lancaster (estado de Pennsylvania) y ejecutó a cinco niñas.

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