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1.500 colonos dentro del muro frente a 20.000 palestinos aislados

Olmert modifica el muro de Cisjordania para incluir dos asentamientos en Israel

El primer ministro israelí, Ehud Olmert, ha decidido modificar el trazado del muro de hormigón que les separa de Cisjordania para incluir dentro de Israel a 1.500 colonos judíos de dos asentamientos, lo que dejará aislados a 20.000 palestinos. Según fuentes de seguridad citadas por Haaretz, la barrera, cuya construcción comenzó en mayo de 2002, pasará con este cambio a unos 5 kilómetros al este de la llamada línea verde o frontera de la guerra de 1967, es decir, dentro del territorio palestino.

El cambio, que aún debe ser aprobado por el Consejo de Ministros y del que el primer ministro ha informado a la Suprema Corte de Justicia, implicará la inclusión de aldeas palestinas dentro de dos enclaves. Se trata de los asentamientos de Nili y Naalé, levantados en inmediaciones del de Modiín Ilit. De acuerdo con una resolución del Consejo de Ministros, aprobada en abril del año pasado, esos asentamientos debían quedar fuera del muro de seguridad, o sea en el territorio de Cisjordania aún bajo control militar israelí. "Hasta donde yo sé, (la modificación) ha sido autorizada" por Olmert, ha explicado el presidente del concejo del asentamiento de Naalé, Rani Hernik.

Si la valla se mueve finalmente hacia dentro de ese territorio palestino, supondrá un importante precedente. Hasta la fecha, todos los cambios que se ha obligado a hacer el Gobierno en el itinerario del muro de la vergüenza han sido consencuencia de demandas palestinas ante la Suprema Corte, fueron para acercarla a esa "línea verde". Según el rotativo, Olmert tomó su decisión bajo presiones de los colonos de ambos asentamientos, que le exigían quedar dentro del territorio bajo control de Israel cuando esta país negocie sus fronteras con los palestinos cuando éstos establezcan su Estado.

En un principio los asentamientos de Nili y Naalé debían de quedar dentro del territorio palestino pero protegidos por una doble cerca de seguridad, en cuyo caso quedarían encerrados entre ambas vallas 17.000 campesinos de cinco aldeas palestinas. En junio de 2004, la Suprema Corte israelí ordenó al Gobierno y a las Fuerzas Armadas destruir un tramo alrededor de Jerusalén por considerar que era "desproporcionado" el daño que causaba a decenas de miles de palestinos.

El alto tribunal también ordenó levantar 44 garitas para facilitar el paso de agricultores palestinos hacia sus tierras. Además, el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya lo declaró en 2004 ilegal y exigió a Israel su desmantelamiento y el pago de compensaciones a los afectados. El muro tendrá, una vez completado, un costo de 2.000 millones de dólares y se extenderá a lo largo de unos 643 kilómetros, mediante una combinación de vallas electrónicas, muros de hormigón, alambradas y equipos de vigilancia.

Según el Ministerio de Exteriores israelí, la valla ha reducido la violencia en los últimos años de forma drástica, si bien ha aumentado el odio y el pesimismo en la búsqueda de una paz duradera. Para muchos israelíes es un mal necesario. En cambio, los palestinos lo ven como un grave obstáculo para su supervivencia que los han convertido en virtuales prisioneros, confinados en su propio territorio. El muro separa, por ejemplo, a los palestinos que viven en Jerusalén de familiares, negocios o trabajos en Belén o Ramala.