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El Supremo de Brasil anula el aumento del 91% de los sueldos de los parlamentarios

La decisión ha de ser adoptada por el Congreso en pleno, según el alto tribunal

El Supremo Tribunal Federal de Brasil, máximo órgano de justicia del país, decidió ayer anular el aumento del 91% de los sueldos de los diputados y senadores —que ya se encuentran entre los mejor pagados del mundo— y aceptar así la petición formulada la víspera por un grupo de parlamentarios de diferentes partidos de la oposición. La decisión del Supremo fue tomada por unanimidad, al considerar que, para que se produzca un aumento del salario de los congresistas, es preciso un decreto aprobado por las dos Cámaras del Congreso.

La decisón del aumento fue adoptada por un grupo de sólo 29 diputados y senadores, en representación de los miembros de las mesas parlamentarias, y sin votación en el plenario.

Ahora, los presidentes de la Cámara, Aldo Revelo, y del Senado, Renan Calheiros, deberán presentar una nueva propuesta de aumento que podría estar basada en el índice de inflación y no en la equiparación con los sueldos que perciben los miembros del Supremo, que fue el argumento utilizado para decidir la subida del 91%. Y tendrá que ser votada por el pleno del Congreso, con voto nominal y abierto.

Sin embargo, la decisión del Supremo podría acarrear la venganza del Congreso, ya que también se encuentra en tramitación la aprobación de un decreto para que los salarios de sus miembros suban de los 24.000 reales (unos 8.800 euros) actuales a 27.000 (10.000 euros).

Hay quien, con una pizca de malicia, piensa que el Congreso estaba dispuesto a aprobar con facilidad el aumento del sueldo de los miembros del Supremo, después de que ellos mismos hubieran equiparado los suyos con los del Supremo.

¿Y ahora? Ayer se especulaba que el Congreso podría llevar a cabo su pequeña venganza votando en contra de la subida salarial en el Supremo.

Los presidentes de la Cámara y del Senado se reunieron ayer de urgencia para tomar medidas tras la decisión del Supremo. En ella influyó, muy probablemente, el clamor de la opinión pública y las manifestaciones en su contra. Los sindicatos de la Central Única de Trabajadores (CUT) habían previsto para la noche de ayer (hora local) una manifestación pública en São Paulo contra el aumento de un 91% del sueldo de los congresistas frente al alza de sólo un 8% del salario mínimo de los trabajadores, que actualmente es de 350 reales (unos 130 euros).

Grupos de estudiantes salieron a la calle ayer, por primera vez, contra la medida. Por su parte, los obispos han pedido a todos los sacerdotes de Brasil que “manifiesten públicamente su indignación contra el aumento de sueldo de los congresistas”.

La indignación es fuerte en todos los estamentos sociales, pero sobre todo entre los más necesitados. El lunes, una mujer desempleada, Rita de Casia Sampaio, de 45 años, acuchilló por la espalda en Salvador de Bahia al diputado del Partido del Frente Liberal (PFL), Antonio Carlos Magalhães Neto, que tuvo que ser hospitalizado. La mujer, al ser llevada a la cárcel femenina de la ciudad, confesó: “Hace tiempo que odio a los diputados, porque ellos no hacen nada y esta subida del sueldo aumentó mi ira”.

La medida, además, podría haber producido un aumento de sueldos en cascada que habría afectado también a los diputados de los Estados, alcaldes y concejales, en un total de 1,6 billones de reales (unos 580.000 millones de euros).

Ayer el diputado del Partido Verde (PV) Fernando Gabeira, uno de los cuatro que recurrieron al Supremo, consideró la decisión de los jueces como una victoria de la democracia.