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Una multitud despide a Pinochet sin honores de jefe de Estado

Su cadáver es velado en la Escuela Militar como ex comandante en jefe.- Anoche se produjeron incidentes violentos en Santiago

Unas cinco mil personas ha dado su último adiós a Augusto Pinochet, que falleció ayer a los 91 años acosado por la justicia y después de causar una profunda grieta en la sociedad chilena por su sangrienta dictadura de 17 años (1973-1990). La Escuela Militar de Santiago de Chile ha sido el escenario elegido para velar el cadáver del dictador, protocolo establecido para los ex comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas (el único cargo para el que fue designado democráticamente, según ha recordado esta mañana el embajador chileno en España). Pero Pinochet no será enterrado con honores de jefe de Estado, porque "es una figura que divide a Chile", ha dicho el portavoz del Ejecutivo de la socialista Michelle Bachellet, torturada en la dictadura e hija de otra víctima de Pinochet. Además, la ministra de Defensa chilena será la única representante del Gobierno de Bachelet en el sepelio del ex dictador.

Miles de personas aguardan hasta ocho horas de cola para despedirse del cuerpo sin vida del dictador Pinochet, vestido en el féretro con su uniforme de gala del Ejército chileno. A la una de la tarde se han abierto las puertas de la Escuela Militar a todos aquellos que quisieran contemplar a Pinochet por última vez, pese a que en un principio el velatorio iba a ser sólo para la familia. Pese a la división de la sociedad chilena, la jornada está transcurriendo con normalidad, salvo algunos pequeños incidentes, ya que grupos de víctimas del régimen militar de Pinochet han increpado a las puertas del recinto militar a las personas adeptas al dictador.

En la cubierta del féretro se ha extendido una bandera de Chile y colocado el sable de Pinochet, conforme a lo que establece el reglamento castrense cuando fallece un comandante o ex comandante en jefe. En silencio, simpatizantes y curiosos han desfilado de forma lenta pero incesante ante la urna, bajo cuyo cristal se puede observar el rostro del ex gobernante, que fue cuidadosamente maquillado antes de exponerlo al público.

Su viuda, Lucía Hiriart, sus cinco hijos y los comandantes en jefe del Ejército, Oscar Izurieta, y de la Marina, Rodolfo Codina, así como el general director de Carabineros, José Bernales, han estado entre los presentes. También ha acudido el cardenal y arzobispo de Santiago, Francisco Javier Errázuriz, quien ha saludado con afecto a los familiares del fallecido general. Además, ha rezado por la patria, ha reclamado serenidad y ha bendecido la urna. Al término del responso, los presentes han aplaudido y han cantado el himno nacional de Chile, incluida una estrofa que se entonaba en los actos oficiales durante la dictadura referida a "vuestros nombres valientes soldados, que habéis sido de Chile el sostén...". Esa estrofa fue suprimida tras la recuperación de la democracia, en 1990.

La misa fúnebre se celebrará este martes a primera hora de la tarde. Luego el cuerpo será incinerado y entregado a la familia, según ha anunciado el portavoz del Gobierno, Ricardo Lagos Weber. El Ejército le rendirá los honores que establece el reglamento para los ex comandantes en jefe, pero su funeral tampoco tendrá honores de Estado y no se declarará duelo oficial por su muerte. “Es una figura que divide a los chilenos”, ha dicho Lagos Weber al explicar esta decisión. La ministra de Defensa, Vivianne Blanlot, será la única representante del Ejecutivo en las ceremonias oficiales. En cualquier caso, en los recintos de las Fuerzas Armadas la bandera ondeará a media asta por decisión gubernamental.

"Está mirando el rostro de Dios", dice el capellán

El capellán militar chileno Iván Wells ha destacado la figura de Pinochet como la de "un oficial que entregó toda su existencia a servir a la patria", y le ha calificado como un hombre de profunda fe cristina y que dio su vida por el Ejército y su familia. "Estamos ciertos que hoy está mirando el rostro de Dios(...) para no separarse jamás", ha dicho el sacerdote, para quien Pinochet siempre siguió la premisa de "buscar a Dios".

Manifestación en Barcelona

Cientos de personas han salido a la calle en Barcelona para celebrar la muerte de Augusto Pinochet y recordar que el dictador ha fallecido sin haber respondido ante la justicia por los crímenes cometidos durante el régimen militar. Entre los manifestantes concentrados en la Plaza Sant Jaume de la ciudad se encontraban víctimas de la dictadura. Entre las pancartas, había mensajes como "púdrete, cerdo" o "celebro tu muerte, no la victoria".

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