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Calderón promete restaurar la seguridad tras una tumultuosa toma de posesión

El nuevo presidente mexicano jura su cargo entre protestas de la oposición mientras Obrador asegura que no le dará tregua

Calderón promete restaurar la seguridad tras una tumultuosa toma de posesión
EFE

La seguridad pública y la pobreza serán las prioridades del nuevo presidente de México, Felipe Calderón, que hoy ha jurado su cargo en una tumultuosa ceremonia en el Congreso de la Unión, entre las protestas, gritos, y enfrentamientos de los diputados de la oposición y del Gobierno presentes en la sesión. El opositor Andrés López Obrador, que no reconoce al nuevo presidente, pese al aval internacional de las elecciones de julio, ha dicho que no le dará tregua.

"Prometo guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión. Si no lo hiciere que la Nación me lo demande", ha sido la fórmula con la que Calderón ha tomado en el Congreso posesión de su cargo. Ha tenido que hacerlo protegido por agentes de la Policía Federal Preventiva, dado el clima de enfrentamiento que se vivía en la Cámara, donde se han vivido conatos de enfrentamiento a golpes entre los diputados opositores de izquierda (del Partido de la Revolución Democrática) y los del partido del presidente (el Partido de Acción Nacional) poco antes de la sesión. Ya el miércoles hubo puñetazos entre los diputados.

Tras la jura, Calderón ha lanzado un mensaje a la nación en el Auditorio Nacional de la capital mexicana ante 10.000 personas, a las que ha anunciado que la prioridad de su gobierno será el restablecimiento de la seguridad pública en el país. Para ello, ha dado un plazo de tres meses de plazo a la Fiscalía de la República para presentar un programa de reorganización de las fuerzas del orden. Otras de las prioridades serán la superación de la pobreza y la creación de empleo. Igualmente, ha reiterado su disposición al diálogo con la izquierda mexicana, encabezada por Obrador, que no reconoce al presidente ni a las instituciones y que ha lanzado una campaña de desobediencia desde que perdió las elecciones el pasado 2 de julio.

De hecho, el líder izquierdista ha congregado en la plaza del Zócalo a miles de sus seguidores y les ha prometido que no dará tregua al nuevo presidente, a quien considera “espurio" y "títere de la oligarquía". Su propósito era encabezar una marcha que llegara al Auditorio Nacional para reventar el acto de Calderón, aunque no ha podido hacerlo debido a una barrera de antidisturbios. Tras la marcha, ha dicho que seguirá trabajando para "rescatar y transformar a México hasta donde se pueda y con lo que se pueda". Obrador considera que hubo fraude en las elecciones de julio, en las que perdió por estrecho margen. Estima que el nuevo presidente y el saliente, Vicente Fox, urdieron el fraude, aunque los observadores internacionales y la justicia mexicana han avalado el proceso electoral.

Tumultuosa promesa

Calderón ha tenido que jurar su cargo de manera precipitada, en una ceremonia tumultuosa ante la amenaza de boicoteo por parte de la oposición. Ha llegado a la tribuna 17 minutos más tarde de lo previsto, ha entrado por la puerta de atrás y protegido por policías. Durante la espera, los diputados, algunos de los cuales permanecían en la Cámara desde el miércoles, se han lanzado gritos y ha habido incluso algún amago de agresión. Ya el miércoles se vivieron enfrentamientos, ya que los diputados de la izquierda se juramentaron para impedir el acto de esta tarde. En el acto, Vicente Fox ha entregado la banda presidencial al presidente de la Mesa Directiva, Jorge Zermeño, que a su vez se la ha colocado a Calderón.