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Berlusconi, imputado por corrupción

El líder de la oposición es sospechoso de haber pagado a un testigo para que falsificara su testimonio

El ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi.
El ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi. REUTERS

El ex primer ministro italiano y actual jefe de la oposición, Silvio Berlusconi, y un abogado británico, David Mills, han sido imputados esta tarde por corrupción en las audiencias preliminares del caso Mediaset, que se celebran en Milán, según ha informado la agencia Ansa. El magnate de la comunicación es sospechoso de haber pagado a un testigo para que falsificara su testimonio.

La Fiscalía de Milán había pedido la apertura de juicio oral contra Berlusconi por el supuesto pago de 580.000 euros a Mills, asesor de Fininvest -el holding de la familia Berlusconi-, a cambio de que éste declarara ante el juez una absoluta ignorancia sobre los negocios de Il Cavaliere. El presunto falso testimonio se produjo en dos juicios contra el antiguo jefe del Ejecutivo, celebrados en 1997 y 1998, y en los que fue absuelto. La implicación de Mills causó un escándalo político en Reino Unido, pues era, cuando la fiscalía pidió su procesamiento, marido de la ministra británica de Cultura, Tessa Jowell.

El juez, Fabio Paparella, ha aceptado la decisión de la Fiscalía de Milán y ha decidido enviar a juicio a Berlusconi junto al abogado, que también deberá sentarse en el banquillo de los acusados. Según informa Enric González, los fiscales sospechan que el pago se realizó a fin de que Mills, organizador de una red de filiales de Fininvest en varios paraísos fiscales, "declarase en falso, negase la verdad o callase en todo o en parte hechos que conocía" durante su comparecencia como testigo en dos juicios celebrados en Italia. Su primera declaración se produjo el 20 de noviembre de 1997, con motivo de un proceso en el que Berlusconi era acusado de pagar sobornos a altos cargos de la Guardia de Finanzas.

Cambio de legislación

La segunda se produjo el 12 de diciembre de 1988 en un proceso en el que se acusaba a Berlusconi de financiar ilegalmente el Partido Socialista de Bettino Craxi y de falsear la contabilidad de Fininvest. En el primer proceso se dio por prescrito el delito. En el segundo, Il Cavaliere fue absuelto porque entre tanto había cambiado la legislación sobre los fraudes contables.

En 1997, el abogado Mills aseguró que nunca había hablado con Berlusconi de los pagos al PSI. Los fiscales milaneses disponen, sin embargo, de un "fax confidencial" redactado por el propio Mills el 27 de noviembre de 1995, en el que explicaba a los socios de su bufete londinense una conversación mantenida con Berlusconi dos días antes. En esa conversación, Berlusconi se refirió ampliamente a sus pagos a Craxi. El año pasado, cuando los fiscales le mostraron el fax, Mills reconoció que en el juicio de 1997 le había fallado la memoria.

En 1998, en el siguiente juicio, David Mills declaró que ignoraba a quién correspondía la propiedad de All Iberian, la sociedad instrumental que canalizaba el dinero hacia Craxi y que, en 1991, había remitido 434.000 dólares al abogado y mano derecha de Berlusconi, Cesare Previti, quien a su vez había depositado la suma en una cuenta suiza del juez Renato Squillante. Tanto Previti como Squillante fueron condenados por corrupción; a Berlusconi, en cambio, se le aplicó la prescripción del delito. En 2004, Mills reconoció que siempre supo que All Iberian estaba controlada por el propio Berlusconi y por sus dos hijos mayores, Marina y Piersilvio.