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La OTAN tomará el control de Afganistán con 12.000 soldados más para frenar a los talibanes

La ampliación no requiere el reclutamiento de nuevas fuerzas, ya que se incorporarán soldados estadounidenses que están ahora en la 'Operación Libertad Duradera'

Portoroz (Eslovenia)

La OTAN ha anunciado esta tarde que toma el mando de todas las tropas internacionales desplegadas en Afganistán, lo que significa la incorporación de unos 12.000 soldados más (la mayoría de ellos serán estadounidenses). La Alianza Atlántica pasará así a controlar todo el territorio afgano en un momento en el que se enfrenta a una inesperada resistencia de los talibanes en el sur.

La medida ha sido debatida durante un Consejo Atlántico que se está celebrando entre hoy y mañana en Portoroz, Eslovenia, al que han asistido los 26 embajadores aliados.

La ampliación, que ya estaba prevista pero para la que no había fecha, no requiere el reclutamiento de nuevas fuerzas, ya que unos 12.600 soldados de la Operación Libertad Duradera liderada por Estados Unidos presentes ya en el este pasarían a estar bajo mando de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Estabilidad de Afganistán (ISAF) mediante un sencillo cambio de insignias. Además, aportarán helicópteros, aviones de vigilancia y transporte.

Las tropas estadounidenses proporcionarán un balón de oxígeno a la ISAF, que desde su despliegue al sur del país el pasado 31 de julio ha hecho frente a una resistencia mayor de la prevista por parte de los talibanes, lo que llevó al comandante supremo de la Alianza en Europa, general James L. Jones, a pedir el envío de 2.500 refuerzos adicionales, aviones y helicópteros.

La ISAF cuenta ahora con unos 18.500 uniformados en Kabul, el norte, el oeste y el sur, y con la ampliación pasará a controlar todo el país, en el que sin embargo permanecerán unos 10.000 efectivos de Libertad Duradera bajo mando estadounidense, encargados de las operaciones antiterroristas de busca y captura.

España, que tiene 800 efectivos en el oeste, ha dejado claro que no piensa desplegar más soldados en Afganistán ni enviarlos al sur, lo que requeriría en todo caso la aprobación del Parlamento. Dentro de la Alianza se considera que los problemas de la ISAF en el sur no sólo son militares, sino que se derivan de la incapacidad del Gobierno afgano de poner en marcha proyectos de desarrollo (debido en gran parte a la corrupción), y de la descoordinación de los organismos internacionales como la ONU y la UE.