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La pobreza en Brasil se reduce un 19% durante el Gobierno de Lula

El país, sin embargo, es todavía el país con mayor desigualdad social del mundo

Brasil, con una población de 180 millones de habitantes, cuenta aún con 42,6 millones de pobres. Pero el número de brasileños en la miseria se redujo un 19,18% entre el 2003 y el 2005, periodo que corresponde a los tres primeros años de Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, según las cifras presentadas ayer por la Fundación Getulio Vargas (FGV), a partir de los estudios de Investigación Nacional de Muestras de Domicilios y divulgados por el Instituto Brasileño de Geografia y Estatística.

A pesar de que la miseria está disminuyendo en Brasil desde 1993, cuando el Plan Real acabó con la inflación de tres cifras que sufría el país, todavía uno de cada cuatro ciudadanos vive en la pobreza con una renta familiar inferior a 121 reales al mes (unos 40 euros).

El índice de pobreza que se alcanzó en 2003, con un 28,2%, disminuyó a un 22,77% durante el Gobierno de Lula. En estos cuatro años de Gobierno, la pobreza disminuyó un 5,1%, exactamente como en los primeros cuatro años de su antecesor Fernando Henrique Cardoso.

Si con Cardoso, la bajada de los índices de pobreza se debió al Plan Real que acabó con la inflación galopante que arrasaba las economías de los brasileños, con Lula este descenso se ha debido a su política asistencialista, puesta de manifiesto con la Bolsa Familia (un subsidio de 30 euros mensuales para que las familias lleven a sus hijos a la escuela) y con un pequeño aumento del salario mínimo de los trabajadores.

Brasil es aún hoy el país con mayor desigualdad social del mundo, con un abismo entre el 10% de los ricos que tienen la mayoría del poder adquisitivo y los pobres a los que Lula había prometido tres comidas al día durante su Gobierno.

Según los analistas, esos 42 millones de pobres sólo saldrán de esta situación con políticas sociales más radicales de distribución de renta a través de la educación y el empleo, éste último a través de escuelas técnicas, uno de los grandes vacios del país, donde hay más de 40 millones de jóvenes sin profesionalización.