Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Bush, "desconcertado" por las declaraciones de Musharraf

El presidente de EE UU niega las amenazas de devolver a Pakistán a la "edad de piedra"

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, se ha declarado hoy "desconcertado" por las declaraciones hechas ayer por su homólogo paquistaní, el general Pervez Musharraf, según el cual EE UU amenazó a su país con borrarlo del mapa si no colaboraba en el lucha contra el terrorismo lanzada por Bush tras los atentados del 11-S. Bush ha negado las presiones asegurando que no recuerda ninguna conversación en la que sus subordinados amenazaran con devolver a Pakistán a la "edad de piedra" si no cooperaba, según dijo ayer Musharraf. Ambos líderes se han reunido hoy en la Casa Blanca.

Bush ha respondido así al presidente paquistaní, quien afirmó ayer en una entrevista con la cadena estadounidense CBS que tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 se le indicó que el entonces número dos del Departamento de Estado, Richard Armitage, había advertido que si no cooperaba, EE UU bombardearía Pakistán. Esta advertencia, al mejor estilo matón de barrio, le llegó a Musharraf a través del director de su servicio de inteligencia. Bush ha subrayado que, cuando escuchó esas acusaciones, le sorprendió "su dureza".

Lo que el presidente estadounidense recuerda, según ha explicado, es que inmediatamente después del 11-S, el entonces secretario de Estado, Colin Powell, le dijo: "Musharraf entiende lo que está en juego y prefiere apoyarnos antes que a un enemigo que ha matado a 3.000 de los nuestros". "Mi recuerdo es que uno de los primeros líderes que dijeron que lo que estaba en juego había cambiado fue Musharraf", ha agregado, antes de insistir en que no recuerda que "nadie mencionara algo sobre devolver a Pakistán a la edad de piedra". Tras el 11-S, Pakistán se convirtió en un aliado clave de EE UU en su campaña para derribar el régimen talibán.

El pacto con tribus afganas

El apoyo supuso un gran desgaste para Musharraf, que tenía a la opinión pública en contra. Ayer, Musharraf declaró que "fue una observación muy grosera" y que reaccionó ante semejante bravata "de forma responsable". "Uno debe pensar y actuar en interés de su nación, y eso es lo que hice", explicó Musharraf. Según el presidente paquistaní, algunas de las exigencias de EE UU eran "ridículas", como que suprimiera las voces que desde su país apoyaban la guerra contra el terrorismo.

Bush y Musharraf se han reunido hoy en la Casa Blanca para tratar sobre la lucha contra el terrorismo, entre otras cuestiones. Uno de los principales asuntos que han abordado ha sido el reciente pacto de no agresión suscrito entre el Gobierno paquistaní y las tribus en la frontera noreste con Afganistán, en un área donde se sospecha que pudiera estar el líder de Al Qaeda, Osama bin Laden. Ese pacto ha suscitado preocupación en EE UU, donde se teme que pueda crear un refugio seguro a Bin Laden y los simpatizantes del movimiento talibán afgano.

El acuerdo también ha suscitado las críticas de Afganistán, cuyo Gobierno considera que Pakistán no hace lo suficiente en la lucha contra el terrorismo, lo mismo de lo que es acusado a su vez por los paquistaníes. Musharraf ha defendido ese pacto, que ha asegurado que no es con Al Qaeda ni los talibanes, sino con los líderes tribales y, según él, representa una "manera integral de luchar contra el terrorismo". Bush se verá con el presidente afgano, Hamid Karzai, el próximo lunes, y con éste y Musharraf el martes, en una sesión trilateral.