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La UE propone restringir los líquidos que se puedan llevar en el equipaje de mano del avión

La Comisión Europea pedirá a los Estados miembros que se controle la cantidad de los envases introducidos en las cabinas

La Comisión Europea quiere restringir la cantidad de sustancias líquidas que los pasajeros podrán llevar en su equipaje de mano en los aviones con el fin de reforzar la seguridad y evitar tramas terroristas como la desarticulada el pasado mes de agosto en Londres, según ha anunciado el comisario de Transporte, Jacques Barrot.

La Comisión quiere imponer el tamaño máximo de las botellas y recipientes autorizados (líquido de lentillas, colonia, champú, etcétera). Además, todo aquello que se compre en las tiendas del aeropuerto deberá ser "sellado" en bolsas. Éstas son algunas de las conclusiones de la reunión llevada a cabo la semana pasada para adoptar "una respuesta común" a las nuevas amenazas terroristas, que ahora la Comisión planteará a los Estados miembros; se trata en cualquier caso de "una base" de discusión y no de una propuesta formal.

A principios del pasado mes, la policía británica desmanteló un grupo islamista que supuestamente pretendía hacer estallar en pleno vuelo media docena de aviones con destino a Estados Unidos. Los presuntos terroristas iban a usar para ello un explosivo líquido. En los días posteriores, las autoridades del Reino Unido prohibieron introducir en la cabina de los aviones cualquier líquido, aunque luego relajaron la medida.

Londres defendió en el seno de la Unión Europea que las medidas de seguridad excepcionales adoptadas en sus aeropuertos se extendieran al resto de Estados miembros. Los ministros de Interior de media docena de países miembros discutieron entonces de manera informal una batería de propuestas, entre las que destacaba un mayor control de los pasajeros a través de datos biométricos como la lectura informática del iris o de las huellas digitales.

La Comisión Europea apunto además, entre otras, estas medidas: la identificación de los pasajeros a través de la lectura de su iris o sus huellas dactilares; el refuerzo de la cooperación policial, poniendo en común las bases de datos de todos los Estados miembros; y la creación de un listado con los datos personales de los viajeros que vuelen a Europa o entre países europeos, como sucede en Estados Unidos.