Imputados 11 de los 23 detenidos por el complot terrorista que planeaba derribar aviones
La Fiscalía británica ha imputado esta tarde a 11 de los 23 detenidos el pasado 10 de agosto por su relación en el complot terrorista para derribar aviones en pleno vuelo entre el Reino Unido y Estados Unidos. Ocho de ellos han sido acusados de "conspiración para asesinar" y de un nuevo delito de "preparación de actos terroristas" en virtud de la Ley del año 2006; y los otros tres están acusados de delitos en virtud de la Ley Antiterrorista del año 2000; además, una mujer de las dos detenidas por este caso han sido liberadas sin cargos.
La policía ha encontrado material destinado a la fabricación de explosivos y ha efectuado hasta 69 registros en viviendas y establecimientos comerciales, vehículos y espacios públicos, según ha revelado el jefe de la brigada antiterrorista de Scotland Yard, subcomisario Peter Clarke. En las redadas, los agentes han hallado más de 400 ordenadores, 200 teléfonos móviles y 8.000 artículos electrónicos de distinto tipo, como CD y DVD, entre ellos grabaciones en las que supuestos terroristas anuncian su voluntad de cometer atentados suicidas.
Los expertos policiales han obtenido hasta ahora de los ordenadores confiscados un total 6.000 gigabytes de datos que la Policía tendrán que examinar, añadió el jefe de la brigada antiterrorista de Scotland Yard, para el que la investigación "meticulosa" de ese material requerirá muchos meses. "La amenaza es real, no podemos ser complacientes", ha dicho Clarke, que ha subrayado que la "inmensa" magnitud del complot, por lo que las investigaciones "se extenderán por todo el mundo".
Los 23 sospechosos -todos británicos y la mayoría de origen paquistaní- fueron detenidos el 10 de agosto en varias redadas en Londres, Birmingham (centro de Inglaterra) y Buckinghamshire (cerca de la capital) en relación con la supuesta trama. Los supuestos terroristas pretendían, según la policía, introducir por separado explosivos líquidos en 10 aviones que cubrían la ruta entre el Reino Unido y Estados Unidos para mezclarlos en pleno vuelo y hacer estallar los aviones.


























































