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El Consejo de Seguridad no llega a un acuerdo para condenar la operación israelí en Gaza

EE UU veta el debate de una resolución para exigir a Israel que detenga sus acciones militares

El Consejo de Seguridad de la ONU, reunido de urgencia este viernes por la noche, no ha logrado llegar a un acuerdo para condenar la incursión militar israelí en Gaza y la detención de miembros del Gobierno palestino. La oposición de Estados Unidos, que tiene poder de veto, ha impedido incluso el debate de una resolución o declaración oficial para exigir a Israel que detenga sus acciones militares.

En la reunión ha participado la secretaria general adjunta para Asuntos Políticos de la ONU, Angela Kane, que ha dicho que la crisis es "grave" y ha advertido de que podría derivar en otro conflicto "a gran escala" entre israelíes y palestinos, con serias repercusiones para los palestinos y la región en su conjunto.

"Dar marcha atrás"

Tras destacar que nada puede justificar la toma de rehenes y el lanzamiento indiscriminado de cohetes por parte de los palestinos, Kane ha pedido a la Autoridad Nacional Palestina (ANP) que detenga estos actos y ha exigido la puesta en libertad del soldado israelí Gilad Shalit, que se encuentra desde el domingo en manos de milicianos palestinos.

Kane ha exigido también al Gobierno de Israel que deje de destruir infraestructuras palestinas y permita la distribución de ayuda humanitaria, ahora imposible por el asedio militar que sufre Gaza. "Todas las partes involucradas deben dar marcha atrás y conceder al diálogo una oportunidad para evitar una confrontación total que lleve a los israelíes y palestinos a un conflicto más profundo y mortífero", ha añadido.

Reunión de urgencia

La ONU, a través de su subsecretario general para Asuntos Humanitarios, Jan Egeland, había alertado este viernes de que la ofensiva militar israelí en represalia por el secuestro de uno de sus soldados ha dejado a Gaza "al borde del abismo" a no ser que se restituya la electricidad y el suministro de combustibles a sus habitantes. El Consejo de Seguridad convocaba una reunión urgente para analizar la crisis, mientras las Fuerzas Aéreas israelíes siguen atacando la franja, donde ayer lanzaron más de 15 misiles.

Israel ha dejado sin electricidad a dos tercios de los 1,4 millones de palestinos que viven en la franja de Gaza, que sigue rodeada y asilada. Se estima que más de 130 pozos requieren combustible para la extracción de agua y Egeland ha manifestado que, si las fronteras continúan cerradas, el diesel podría agotarse en tres días. "Estamos consternados por ver cómo juegan con el futuro de civiles inocentes, incluidos niños", ha añadido el alto cargo de la ONU. Tras considerar los bombardeos a plantas eléctricas como una violación al derecho humanitario, se ha mostrado crítico con los palestinos: "El secuestro del soldado israelí fue lo peor que se podría hacer y en el peor momento".

La reunión del Consejo había sido solicitada por el embajador de Qatar, Abdulaziz Al-Nasser. El representante de la Autoridad Palestina, Riyadh Mansour, había declarado que esperaba que en la cita se estudiase una resolución en la que "se exija a Israel detener sus acciones". Sin embargo, el embajador de EE UU ante el organismo, John Bolton, subrayaba que "una resolución no es aconsejable", ya que podría "perjudicar".