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Bush sale en defensa de Rumsfeld después de varios generales retirados pidieran su cese

una revista digital revela un nuevo informe que acusa a Rumsfeld de ser el responsable del interrogatorio "abusivo y degradante" al supuesto 'suicida número 20' del 11-S

El presidente de EEUU, George W. Bush, tuvo ayer que emitir un comunicado en el que expresaba su "fuerte respaldo" al jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, cuya gestión ha sido cuestionada por siete generales retirados, seis de los cuales han pedido su dimisión. Además, una revista digital revela un nuevo informe que acusa a Rumsfeld de ser el responsable del interrogatorio "abusivo y degradante" al supuesto suicida número 20 del 11-S.

"He hablado hoy con Don Rumsfeld acerca de las operaciones militares en marcha en la guerra global contra el terrorismo", dice el presidente en el texto distribuido por la Casa Blanca. "He reiterado mi fuerte respaldo a su gestión durante este período histórico y difícil para nuestra nación" y asegura que "Don confía en nuestros mandos militares en el terreno y en el Pentágono para la toma de decisiones".

El presidente de EE UU trata así de atajar una nueva polémica entorno a la figura de Rumsfeld después de que en los últimos días siete generales retirados hayan criticado su gestión al frente del Pentágono y en la dirección de la guerra en Irak. Seis de ellos han pedido su renuncia.

Las peticiones de estos ex altos cargos han generado una tormenta en torno a Rumsfeld, a pesar de que las críticas provienen sólo de siete de los 9.000 generales retirados y en servicio. Sin embargo, el malestar va en aumento y, según el diario The New York Times el ex secretario del Ejército, Thomas White, "Rumsfeld ha desdeñado las opiniones de los mandos militares desde que asumió como secretario de Defensa". "Era hora de que se hartaran", agregó.

El portavoz del Pentágono, Larry DiRita, ha asegurado que son injustas las quejas de que Rumsfeld es prepotente y no escucha a los mandos, y señala que tan sólo este año se ha reunido más de 60 veces con miembros del Estado Mayor Conjunto y los generales de cuatro estrellas que están al frente de los mandos combinados.

Los oficiales retirados cuestionan la conducción de la guerra en Irak, el estilo administrativo de Rumsfeld y los cambios introducidos por éste en la estrategia estadounidense, que incluye un contingente de tropas menor que el considerado necesario por varios de sus críticos.

Interrogatorio "abusivo y degradante"

Además, la revista digital Salon asegura que el propio Rumsfeld ordenó el interrogatorio descrito como "abusivo y degradante" de un miembro de la red terrorista Al Qaeda, detenido en la base militar de Guantánamo. Esta publicación se basa en

un documento del Ejército del 20 de diciembre de 2005 que ha obtenido esta semana, tras solicitar una copia del mismo al amparo de la Ley de Libertad de Información, que permite el acceso del público a documentos del Gobierno.

Este texto recoge las conclusiones de una investigación iniciada por el Pentágono sobre el general Geoffrey Miller, el comandante que dirigió el centro de detención en la base naval de Guantánamo, en Cuba. Según el documento, Rumsfeld aprobó en 2002 el interrogatorio de Mohammed al-Kahtani, conocido como el secuestrador número 20, en referencia al terrorista que debería haber participado, pero al final no lo hizo, en los atentados del 11 de septiembre de 2001.

"Kahtani fue obligado a permanecer desnudo de pie ante una mujer, fue acusado de ser homosexual y obligado a vestirse con ropa de mujer", señala Salon, que añade que los interrogadores pidieron al detenido que se comportara como un perro, tras ponerle una correa en el cuello. Además sufrió interrogatorios de entre 18 y 20 horas, en 48 de los 54 días en los que fue sometido a preguntas.

La publicación cita al general Randall Schmidt, un investigador del ejército, quien habría dicho, bajo juramento, que el secretario de Defensa estuvo "personalmente" involucrado en el interrogatorio, a lo que añadió que Rumsfeld hablaba "semanalmente" con Miller. Schmidt denuncia también la ausencia de "límites" en el interrogatorio del miembro de Al Qaeda.