Alemania acomete la mayor reforma de su modelo federal en más de medio siglo

A cambio de ceder algunas competencias, los 'länder' asumirán más responsabilidad en campos como la educación o el medio ambiente

El Consejo de Ministros alemán y los jefes de los estados federados han aprobado hoy un ambicioso proyecto de ley para reformar el federalismo de la República alemana, en lo que supondrá el mayor cambio constitucional desde su refundación en 1949. La reforma pretende acabar con una larga serie de desencuentros entre el Estado central y los 10 estados o länder que lo conforman. El proyecto, sobre el que debatirán las dos cámaras legislativas -Bundestag y Bundesrat- a partir del viernes, contempla una completa reorganización de las competencias entre el Estado central y de los federados para mejorar la gobernabilidad.

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El sistema actual, ideado por los aliados tras la II Guerra Mundial para incrementar la descentralización y evitar un resurgimiento de una potencia alemana, ha ido acumulando con el tiempo defectos que dificultan la gobernabilidad del país. Casi el 70% de las leyes que emanan de la cámara baja (Bundestag) deben ser sometidas a la ratificación de la representación territorial (Bundesrat), lo que en la práctica implica, según la correlación de fuerzas entre ambas partes, un persistente bloqueo del legislativo. Básicamente, el cambio consiste en reducir al 35 ó 40% las leyes que requieren de la aprobación del Bundesrat. A cambio de ceder algunas competencias, los länder asumirán más responsabilidad en campos como la educación o el medio ambiente.

La canciller, Angela Merkel, ha considerado que es un "día importante para el orden federal" que ha puesto de manifiesto la capacidad de gestión del Estado y de los estados federados. La líder conservadora ha subrayado que "sólo la gran coalición" de cristianodemócratas y socialdemócratas ha sido capaz de sacar adelante el proyecto, en referencia al fracaso que sufrió la reforma durante el Gobierno anterior cuando ya estaba a punto de fraguarse. "Necesitamos poder tomar decisiones rápidas", ha afirmado Merkel para resumir el espíritu de esta reforma que permitirá además al ciudadano saber mejor "quién tiene la responsabilidad sobre qué decisión".

Los estados federados, por ejemplo, asumirán la plena responsabilidad del sistema educativo, no sólo, como hasta ahora, en materia escolar, sino también en la formación universitaria. Esto significa que en el futuro las reglas de acceso a la universidad podrán variar totalmente entre los distintos estados federados. En este punto, los representantes del Estado central han acabado cediendo ante los länder, que hicieron fracasar el primer intento de reforma precisamente por su negativa a ceder en este aspecto. La jefa del grupo parlamentario verde, Renate Künast, ha criticado con dureza a Merkel por haber hecho este "regalo" a los jefes de los estados federados dirigidos por cristianodemócratas.

Según Künast, la descentralización absoluta de la educación llevará a una falta de planificación y a una competencia feroz entre los estados federados, en vez de ayudar a mejorar el nivel educativo y la formación universitaria. Aunque también el Partido Liberal ha manifestado reservas al proyecto en su versión actual, parece improbable que en el curso del trámite legislativo pueda reabrirse el paquete en su conjunto, pues la aprobación entre los líderes regionales fue prácticamente unánime. Sólo se ha abstenido uno de los 15 jefes de gobierno. "Se trata de un compromiso que no se debe fraccionar", ha dicho al respecto el primer ministro de Renania del Norte Westfalia, Jürgen Rüttgers, tras anunciar el voto de los länder.

Rüttgers, de la Unión Cristianodemócrata (CDU), ha apelado a los críticos a no perder de vista el concepto global "por mucho que haya algunos detalles que no le satisfagan a uno". El primer ministro de Schleswig-Holstein, Peter Harry Carstensen, también cristianodemócrata, ha mantenido sus reservas sobre el proyecto y ha señalado que su voto en el Bundesrat dependerá de en qué medidas se tengan en cuenta los problemas de los estados federados económicamente más débiles, como el suyo.

La canciller alemana Angela Merkel, tras la reunión del Consejo de Ministros que ha aprobado la reforma.
La canciller alemana Angela Merkel, tras la reunión del Consejo de Ministros que ha aprobado la reforma.EFE

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