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El presupuesto europeo diseñado por Blair pone a la UE al borde de una nueva crisis

Francia, España y los nuevos socios rechazan frontalmente el recorte en el gasto planteado por Londres.- Solbes calcula que España pierde 1.000 millones respecto al borrador anterior

La mayor parte de los ministros de Economía de la UE, que acudían hoy a Bruselas para hablar sobre el IVA, ha expresado su rechazo frontal al borrador del presupuesto comunitario para el periodo 2007-2013 que ha presentado Tony Blair. La gravedad de los reparos que mantienen muchos de los socios hace temer el fracaso de la cumbre que se celebra los días 15 y 16 de la que deberían salir aprobadas las cuentas.

El ministro Pedro Solbes ha señalado el proyecto de perspectivas financieras (el marco del gasto de la UE para los siete años que van de 2007 a 2013) es "un magnífico documento para la defensa de los intereses británicos". Solbes ha mostrado abiertamente su pesimismo sobre la posibilidad de llegar a un acuerdo: "Cuando a España se le pide un esfuerzo adicional al que ya se le había pedido, la verdad es que está bastante crudo", ha dicho.

Ese esfuerzo adicional son unos 1.000 millones de euros que perdería con respecto a la propuesta anterior, rechazada ya por insuficiente en el anterior Consejo Europeo del mes de junio. Así las cosas, el ministro ha advertido que España no votará a favor de la propuesta "si no consigue los resultados que espera" en la cumbre de Bruselas. De las exigencias que hacía Madrid, el borrador británico sólo asume la pérdida gradual de las ayudas; en cambio, Solbes denuncia que no hay equidad en la distribución de los costes de la ampliación. "La ampliación termina para el Reino Unido en 2013 y, a partir de ahí, que la paguen los demás", asegura.

Francia, decepcionada

Pero el Gobierno español no es el único que rechaza la propuesta. Francia ha expresado por boca de varios ministros que la propuesta es "muy decepcionante". "El principal esfuerzo recae sobre los países menos ricos, lo cual no corresponde en absoluto con nuestra concepción de la Unión Europea", ha dicho la titular de Asuntos Europeos. Alemania aún no ha querido pronunciarse con detalle, pero ya ha adelantado su convicción de que tiene pocas posibilidades de aprobación.

Luxemburgo, que había formulado la propuesta rechazada en junio, ha sido más tibio en la crítica, pero ha puesto como condición indispensable que Reino Unido acepte una reducción de su cheque mayor de la prevista. Ese dinero es una compensación establecida en los años 80 por no recibir a duras penas ayudas agrícolas que, en cambio, se llevan la mayor parte del presupuesto. Varios Estados miembros pedían la supresión de este concepto.

"Injusto" para los pobres

La propuesta británica no sólo mantiene el cheque si no que recorta el monto total del gasto europeo: 846.754 millones de euros, un 1,03% del PIB de la Unión, frente al 1,06% que ya fue considerado insuficiente el pasado junio. El efecto inmediato de esa reducción es la merma de fondos para la ayuda al desarrollo y, en menor medida, los fondos agrícolas, de manera que los países más necesitados son los que más pierden.

Muchos de ellos han expresado hoy su total descontento. Hungría y Polonia han pedido, directamente, la retirada de la propuesta. Otros socios como Estonia o la República Checa han mostrado su rechazo a un presupuesto que consideran "injusto".

Sólo dos países pueden darse por satisfechos con la propuesta de Blair. Holanda, que ya pidió en el pasado Consejo Europeo que se estableciera su propio cheque, se ahorrará unos 210 millones anuales de su aportación. Suecia también verá reducida su factura en unos 105 millones.