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Un barco georgiano encalla y provoca un vertido en un puerto al noroeste de Italia

Sus 13 tripulantes, todos georgianos, han sido rescatados sanos y salvos en una compleja operación

Un barco de bandera georgiana, que contiene alrededor de 85.000 litros de combustible -entre gasóleo y aceite combustible- almacenados en los dos tanques de carburante, ha provocado un vertido de hidrocarburos en las cercanías del puerto italiano de La Spezia, al noroeste del país, después de haber sufrido un accidente en las inmediaciones durante la pasada madrugada a causa del mal tiempo. En el buque viajaban 13 personas y todas se encuentran a salvo. Las autoridades italianas han precisado que gran parte del combustible se encuentra aún en las bodegas, mientras que hasta la zona están llegando grandes naves para aspirarlo.

Al parecer, el barco ha chocado contra un dique del puerto la pasada madrugada y a estas derrama todavía su combustible al mar. El impacto se ha producido a causa del mal tiempo en la zona, que ha dificultado también el rescate de los tripulantes de la nave, algunos de los cuales se han tirado al mar, aunque finalmente todos han podido ser recuperados con la ayuda de un helicóptero de la Guardia Costera. Las autoridades han declarado el estado de emergencia por contaminación, pues el combustible vertido por el Margaret ha originado una gran mancha, cuyas dimensiones aún se desconocen debido al mal estado de la mar, pero que está cerca de una zona de cría de mejillones.

El comandante de la Capitanía del puerto de La Spezie, Giovanni Pettorino, ha precisado que hay "un vertido mínimo de hidrocarburos, pero existe un peligro potencial". En la zona afectada, a dos millas de la costa y cerca del parque natural marino de Cinco Tierras, están trabajando ya varios barcos de limpieza y se espera la llegada de otros cinco de gran tamaño que puedan aspirar y almacenar el combustible. Pero una primera unidad contra la contaminación enviada desde Génova ha tenido que regresar a puerto debido a las condiciones meteorológicas. El Ministerio de Medioambiente ha informado de que, por el momento, la situación está bajo control, pero mantiene una vigilancia extrema.

De Italia a Bulgaria

Por su parte, el presidente de la región donde está el puerto, Liguria, Claudio Burlando, ha convocado una reunión de urgencia para evaluar la situación creada y la alarma por contaminación. En las próximas horas, los técnicos evaluarán el estado de las aguas y su contaminación, así como la sufrida por los cultivos de mejillones y la fauna marina. Los criaderos de peces y mejillones se han puesto bajo medidas cautelares, con la suspensión de la alimentación automática, hasta que se pueda establecer hasta qué punto se han visto afectados. Los trabajos en torno al Margaret deben realizarse con rapidez para evitar que se derrame el resto del combustible.

El Margaret, un cementero de 85 metros con un arqueo de 2.500 toneladas, realizaba el trayecto entre Génova y Varna (Bulgaria) sin carga pero, a causa de la mala mar, ha buscado refugió en el puerto de La Spezia y ha hecho una llamada de socorro. Aunque los tripulantes han lanzado el ancla para asegurar la nave, los vientos la han soltado y ha quedado a la deriva hasta chocar contra el dique. Tras el impacto, se han abierto varias vías por las que entra el agua, lo que provoca el hundimiento de la nave. La popa está ya completamente sumergida, a pesar de los intentos de un remolcador para recuperarla. Los tripulantes, todos ellos de origen georgiano, han sido rescatados por un helicóptero de la Guardia Costera y trasladados al hospital para ser sometidos a observación aunque su estado es bueno.

El comandante Pettorino ha dirigido esta mañana la operación de salvamento de la tripulación del barco, en la que han participado una veintena de personas, siete ambulancias, dos helicópteros y los bomberos. El comandante general del cuerpo de la capitanía del puerto, el almirante Luciano Dassatti, ha mostrado su satisfacción por el rescate con éxito de los 13 miembros de la tripulación y ha felicitado a los participantes, que han realizado una difícil operación entre fuertes vientos y en la oscuridad.