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REVUELTA URBANA EN FRANCIA

Sarkozy saca partido de la revuelta urbana y se convierte en el político más valorado de Francia

El Parlamento prorroga tres meses el estado emergencia pese a la ola de críticas

A pesar de su impopularidad entre la izquierda, que le llama pirómano, y entre los jóvenes de los barrios periféricos interpretaron, a los que él llamó "chusma", el ministro del Interior francés, Nicolas Sarkozy, es el político que más se ha revalorizado con la revuelta urbana que golpea Francia desde hace 20 días. El líder de la UMP, principal partido de centroderecha, ha ganado 11 puntos entre la población y es ahora el político más popular de Francia, con un 63% de opiniones favorables.

Su principal rival en el centroderecha, el primer ministro, Dominique de Villepin, recaba un 50% de opiniones positivas, una subida de siete puntos pero muy por detrás del número dos de su Gobierno. El primer socialista en la lista que ocupa un cargo electo es el alcalde de París, Bertrand Delano, con un 56%, mientras que el fundador de Médicos Sin Fronteras y ex ministro de Sanidad socialista Bernard Kouchner logra un 62%, aunque no cuenta con apoyos en su partido ni ocupa ningún cargo. La actuación de Sarkozy, partidario de una política de mano dura y firmeza policial y judicial para resolver la ola de violencia, ha convencido al 68% de los franceses, mientras que la de Villepin ha gustado al 62% y la del presidente, Jacques Chirac, sólo al 41%.

El presidente de la UMP ve refrendadas todas sus propuestas, según este sondeo del semanario Le Point, ya que el 63% de los ciudadanos muestra su conformidad incluso con la más criticada: la expulsión de los extranjeros implicados en los disturbios. Todavía es más amplia la diferencia de Sarkozy con el resto de dirigentes conservadores en cuanto a la intención de voto. Candidato a liderar a la derecha en las presidenciales de 2007, el ministro cuenta con un 19% de electores que lo votarán "con seguridad" en la primera ronda de los próximos comicios. Una cifra que, transponiendo los resultados de las presidenciales 2002 y teniendo en cuenta que es casi seguro que Chirac (que obtuvo el 19,9%) no se presentará, podría permitirle ganar en la primera vuelta.

Manifestación en contra en París

Un 42% más de franceses se plantea votar por Sarkozy, lo que supone un potencial electoral del 61%, por encima del 52% de Villepin (quien sólo está seguro de votar, si se presenta, un 5% de los franceses). A primera hora de esta noche, el Parlamento ha aprobado la prórroga durante tres meses del estado de emergencia decretado por el Gobierno hace ocho días. Tal como hizo ayer la cámara de los diputados, el Senado ha aprobado, por 202 votos a favor de la mayoría conservadora y 125 "noes" de la oposición de izquierdas, el proyecto de ley que prolonga la medida de excepción durante un trimestre, desde el próximo día 21.

Las críticas de expertos constitucionalistas, el rechazo de la izquierda y las denuncias de las asociaciones de derechos humanos no han hecho mella en la voluntad del Gobierno de Villepin de dotarse de este instrumento en su lucha contra las violencias urbanas actuales o futuras, de cara a las fiestas de fin de año. Y todo a pesar de que la virulencia de la revuelta no para de decrecer: anoche, en la vigésima noche consecutiva de violencia, sólo fueron incendiados 163 vehículos, muy lejos de los más de 1.400 que fueron pasto de las llamas en las noches más calientes de la ola de disturbios que arrancó el pasado 27 de octubre. La propia policía ha indicado que la situación ha vuelto "casi" a la normalidad, dado que la media es de un centenar de vehículos quemados en tiempos habituales.

El propio Sarkozy ha admitido en el Senado el "progresivo restablecimiento" de la calma. "Pero nada está definitivamente ganado", ha advertido al defender la decisión del Gobierno ante los senadores, tal como había hecho la víspera ante los diputados. El ministro ha afirmado que se trata de una medida "necesaria" por las "tensiones que todavía constatamos" y responde a "una lógica de precaución y prudencia". Para el jefe del grupo socialista, Jean-Pierre Bel, es "desproporcionada", "no adaptada a las realidades" y puede ser "peligrosa". A la misma hora que se votaba, varios miles de personas han mostrado su rechazo a esta medida en París, en una manifestación convocada por asociaciones de derechos humanos, sindicatos y partidos políticos. "No se responde a una crisis social con un régimen de excepción", argumentan.