Bush niega en Nueva Orleans que se desatendiera a las víctimas del Katrina por ser pobres y negros

El presidente de Estados Unidos tampoco cree que se actuará mal porque faltaran soldados por la guerra de Irak

"La ciudad avanza". El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, ha visitado hoy por tercera vez desde el paso destructor del ciclón Katrina hace diez días Nueva Orleans, y ha constatado al parecer que la ciudad se está recuperando para ser, como ha prometido, "más vibrante que nunca". Bush ha tachado de "ridícula" la idea de que la guerra de Irak ha impedido que hubiera suficientes soldados en el país para colaborar en las tareas de reconstrucción, y ha negado que la respuesta de su Gobierno a la catástrofe fuera lenta porque la mayoría de las víctimas son negras.

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"Mi postura es ésta: la tormenta no discriminó a nadie, y tampoco lo harán los esfuerzos de reconstrucción. Cuando los helicópteros de la Guardia Nacional rescataban a la gente de los tejados no comprobaban antes el color de su piel. Querían salvar su vida", ha explicado Bush. Sobre la cuestión iraquí, ha añadido: "Tenemos tropas de sobra para hacer ambas cosas", es decir, para ocupar el país árabe y para hacer frente al Katrina.

Popularidad bajo mínimos

La popularidad de Bush está en su nivel más bajo desde su llegada a la Casa Blanca en enero de 2001: el sondeo de la revista Newsweek sitúa su nivel de aprobación en el 38%; el de Time, en el 42%. Además de las críticas por la tardía respuesta del Gobierno, varios líderes de la comunidad negra han acusado a la Casa Blanca de reaccionar así porque las víctimas eran de esta raza y además pobres.

"Tenemos un montón de trabajo que hacer", ha dicho Bush mientras visitaba las zonas más afectadas por las inundaciones tras pasar la noche en un buque militar anclado en el Golfo de México. En este viaje le ha acompañado el alcalde de la ciudad, Ray Nagin, y la gobernadora del Estado de Luisiana, Kathleen Blanco.

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400 muertos

A medida que el agua desciende, avanza la limpieza y reparación de infraestructuras y la recuperación de cadáveres, según informa desde Estados Unidos el corresponsal de EL PAÍS José Manuel Calvo. Ahora la cifra oficial se acerca a los 400 muertos en total, un número que subirá pero que es probable que no llegue a los millares pronosticados. Autoridades militares y responsables de los equipo de emergencia creen que en los tres próximos días habrá un panorama más concreto y que el balance se quedará en centenares.

Las excavadoras y los bulldozers despejan las montañas de desechos, escombros y basura de las zonas de la ciudad en las que ya no hay agua. La previsión de desalojo de la sopa tóxica es ahora de 40 días, en lugar de los 80 iniciales. El aeropuerto internacional de Nueva Orleans, dedicado hasta ahora casi en exclusiva a la ayuda humanitaria y a vuelos militares, reanudará mañana el tráfico comercial. Los hospitales están siendo limpiados y desinfectados, igual que los hoteles, a la espera de la reanudación de la electricidad.

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