La ONU pide al Tribunal de La Haya que se pronuncie sobre las consecuencias del muro israelí
La Asamblea General aumenta la presión internacional contra el Gobierno de Ariel Sharon
Naciones Unidas ha decidido llevar ante el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya (máximo órgano judicial de la ONU) el muro que el Gobierno israelí está construyendo para aislar los territorios palestinos de Cisjordania del resto del país. La Asamblea General ha aprobado con el apoyo de 90 de los 172 países asistentes, y el voto en contra de Israel y Estados Unidos, entre otros, una resolución en la que solicita a la corte internacional que se pronuncie sobre las consecuencias legales de esta barrera.
Los países de la Unión Europea se han sumado al bloque de la abstención (74), y la votación se ha pasado con sólo ocho votos en contra y tras un encendido debate en el que intervinieron una docena de oradores polarizados en dos posturas totalmente enfrentadas.
La reunión había sido solicitada por los países árabes con carácter urgente después de que el secretario general de la ONU, Kofi Annan, hiciera público el pasado 28 de noviembre un informe que ilustraba con cifras el tremendo daño que el muro causa a los palestinos. Annan señaló entonces que Israel tiene derecho a defender a sus ciudadanos (el Ejecutivo de Ariel Sharon defiende la construcción de la barrera como muro de contención que evite el paso de terroristas suicidas), pero no con medidas que contradicen la legalidad internacional.
Decisión no vinculante
La ONU aboga ahora porque sea la corte de La Haya el que decida si Israel debe ser obligado legalmente a frenar la construcción del muro y derribar los tramos ya levantados. Sin embargo, el tribunal no está obligada a emitir su opinión, pese a que el observador palestino en Naciones Unidas, Nasser al-Kidwa, se ha mostrado confiado en que lo hará.
El Tribunal Internacional de La Haya tiene como cometido mediar en las disputas legales entre Estados, en caso de que considere que caen dentro de su jurisdicción, emitiendo su opinión al respecto, que luego puede o no ser respetada y obedecida puesto que la corte carece de potestad para forzar el cumplimiento de sus sentencias. En cualquier caso, este paso de la ONU aumenta la presión internacional contra el muro, que cuenta con un rechazo casi unánime dentro de la comunidad internacional. La Unión Europea y Estados Unidos han solicitado en repetidas ocasiones a Sharon que frene su construcción, con ningún éxito hasta el momento.
La respuesta del Gobierno israelí en cualquier caso no ha tardado en escucharse tras la decisión de la ONU. "Es un intento de deslegitimizar el derecho de los judíos a tener y defender su propio Estado", ha afirmado categórico Raanan Gissin, asesor de Sharon.


























































